No es frase de cajón. Dejamos pasar 25 años de un experimento político o de gobierno que fue decayendo en su formas y contenidos, para desencadenar la más absurda, sucia y baja utilización de una sociedad que se ha caracterizado por su fortaleza, y hasta ejemplo de vecindad y se ha forjado en los cada vez menos 13 kilómetros de frontera, que poseemos con ellos en Cubará.

“Soldado avisado (advertido) no muere en guerra” y/o “Guerra avisada no mata soldados”, dichos populares que nos pueden ser aplicadas si no tomamos las medidas urgentes y de prevención, que nos blinden, para no tener que estar sufriendo o lamentándonos por lo que se viene advirtiendo desde hace años en nuestras ciudades y departamento, y para no salar la herida, con lo que se hace desde lo nacional.

Tengamos en cuenta que mirar al espejo no es por vanidad o por necesidad, aunque esta es la que utilizan para imponerse con sus estupideces y las pintan como logros, como gestión y hasta se ufanan de ser gerentes, pero para saciar las órdenes de sus amos o jefes, demostrarles a los contrarios que son manipuladores y hasta hacerse acompañar de parejas ajenas para no desligarse de quien maneja los hilos delgados.

Y es que no es sólo de escándalos, de llevar sus vidas privadas al escarnio público, sino burlarse de quienes en su momento los satisficieron y luego ponerlos en la sala del silencio y vigilarlos con un trabajo transitorio que luego se convierte en cuchillo para su pescuezo; o dejarse poner en sitiales para luego ser dejados a la deriva y ganarse “enemigos gratuitos” a pesar de haber recorrido los caminos de la militancia, del activismo, que se diluyó en manejos de dineros públicos sin pulcritud.

Pero es que ver pasar, sentir, sufrir y hasta protagonizar exabruptos contra colegas, compañeros, amigos, familiares y desconocidos, contra colectivos y comunidades, no admiten el silencio sepulcral para congraciarse por unas obsoletas ideologías matizadas de humanismo, de apertura, de cambio y hasta de seguir el ejemplo de atornillase a las sillas calientes del poder, con indignidad.

En los recientes 10 años hemos padecido el dolor de supuestos hermanos, de sus malos comportamientos, de su conducta mal encaminada para lograr sus básicos de supervivencia, pero también existen los de buenos comportamientos, de manos trabajadoras, de familias dedicadas a salir adelante y sentar futuro en nuestros territorios, e incluso hasta hacer juntanza para progresar. Pero nada debe trastocar ser anfitriones, ciudadanos y libres de nuestro entorno familiar y personal.

Cautelosos tenemos que ser por no hacer vigilancia y sí pedir con diligencia y prontitud conocer de los documentos públicos, de dejar pasar lo que se hace rutinario y no parece que hace daño, de minimizar el alcance que se hace desde trincheras mediáticas o pregonando que no se les deja trabajar para presionar para dádivas, y hasta ser capaces de tocar fondo para vivir en un nivel mentiroso que solo lleva a mantenerlos vigentes, romper esquemas establecidos y hablar trabados para descrestar y así poder hacer de las suyas, y ojo porque luego estaremos lamentándolo.

Más que alertados o precavidos deberemos ser realistas y buscar los nichos de credibilidad, seriedad y valentía, de prepararnos para que no demos tumbos, ni enconcharnos en regímenes opresores.

*Por: Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago

Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Tomado de https://boyaca7dias.com.co/

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