Para muchos, esta frase les llevará a recordar la época de niños cuando nos sentábamos a ver series del lejano oeste, en un televisor barrigón y con imagen blanco y negro, algo borrosa. Éramos felices, porque, al fin infantes, nos deslumbrábamos fácilmente con Bonanza, El Llanero Solitario, Daniel Boone y hasta la Familia Ingalls.
En esas series, a los malos les llamaban “forajidos”, quienes eran buscados por cielo y tierra para que pagaran por sus fechorías.
Hoy, tiempo después, el famoso “se busca” o “wanted” como se escribe en inglés, idioma oficial de las populosas historias, se me vino a la memoria, no por las hazañas de “Kimosabi” o del señor Cartwright, sino por las constantes ausencias del gospodin mer Krasnov.
Y lo escribo en un ruso medio macheteado, como para no bajarle el tono y mantenernos a la altura de las series de televisión ya mencionadas, porque eso es lo que estamos viviendo los tunjanos con el actual alcalde de la ciudad.
Se busca, porque cuando menos se piensa, desaparece de manera furtiva y nadie da razón de su paradero. Si se pregunta al interior de la administración, las respuestas son dilatorias y evasivas, si se pregunta a los concejales, peor aún.
Solo, hasta cuando por razón a la fuerza deben informar que hay alcaldesa encargada, se sabe que Krasnov, voló, voló y voló.
Primero fue Inglaterra, a un curso denominado “Liderando la Transición del Transporte”, luego España, a un encuentro de líderes sociales por la educación, después Rusia, disque a una convención de la BRICS, organización internacional que hace frente a las políticas internacionales de Estados Unidos y a los países del G7, y ahora repentinamente apareció en Korea del sur, destino del que no se conoce el motivo de viaje, porque escasamente se filtró que armó maleta y se fue.
Todo eso, sin contar el malogrado intento de viajar a México, a donde quería asistir a la novena versión del Smaert City Expo Latam Congress, dizque para “fomentar la participación de los ciudadanos, reconociéndola como el factor crucial para el crecimiento de las nuevas urbes. Esto implica la construcción de una ciudadanía informada y preparada para enfrentar los desafíos venideros”.
Mejor dicho, volviendo a la televisión del pasado, Krasnov le está siguiendo los pasos al periodista Héctor Mora (QEPD) quien en los años 80 emitía un programa llamado “El Mundo al Vuelo”.
Pero más allá del simple hecho de acumular millas de vuelo, que seguramente le servirán para seguir de vacaciones en otros destinos, la pregunta es ¿Cuál es el resultado de las constantes salidas al exterior del alcalde de Tunja?
La respuesta hasta ahora se desconoce, porque ni el Concejo de la ciudad, al que le debe presentar un informe de sus periplos, tiene idea. Cero resultados, cero gestiones.
A cambio de ello, la ciudad abandonada a su suerte y en manos de una alcaldesa encargada, quien ha ejercido ese cargo más que el de la dependencia para la cual la nombraron.
Claro que alguien dirá que con Krasnov o sin Krasnov, las cosas no cambian, porque lo que si se ratifica con tanto viaje, es que el alcalde de Tunja la mayor parte del tiempo se la pasa en las nubes.
Escrito por: Julio César Corredor
Tomado de: https://ultimahoraboy.com/
