Transcurría el año 1996 cuando el entonces Lanceros Boyacá, cumplía su cuarta participación en el torneo de ascenso del fútbol colombiano, que para la época se denominaba “Copa Concasa” en virtud a que el patrocinador del certamen era una corporación de ahorro y vivienda que tenía ese nombre.
Para esos tiempos, Lanceros ya era inquilino distinguido de la categoría B, pues había sido quinto, tercero y subcampeón. Mejor dicho, era referente 1 A de la 1ª B.
Ese protagonismo, ponía a delirar a su hinchada, que soñaba con verlo llegar a la categoría A; pero ese año, tampoco se dieron las cosas y otra vez la decepción se apoderó de sus seguidores, quienes vieron como Unicosta se quedaba con el título.
Otro aguinaldo en medio del despecho, suavizado con el aguardiente de la región y al ritmo de una canción que empezaba a convertirse en éxito, entonada por una juvenil cantante llamada Marbell.
Las curvas en bajada, el tener derecho a tus derechos y el no saber a dónde irán los muertos, fueron el camino hacía el desahogo de las penas de los seguidores de la escuadra boyacense.
Efectivamente, en aquel 1996 se hizo famosa esa canción que a ritmo de tecnocarrilera, puso a bailar a muchos boyacenses, sin imaginar que tiempo después, parte de su coro se ajustaría, como anillo al dedo, para describir la realidad de los equipos boyacenses.
Así que, si lo desean, canten conmigo: “…que sube, que baja, que vuelve a subir, a dónde irán los muertos quien sabe a dónde irán”.
Patriotas subió en el 2011, se sostuvo durante 10 años en la A, pero en el 2022 bajó a la B, volvió a subir en 2023, para volver a bajar en este 2024.
Y qué decir de Boyacá Chicó, ascendió en el 2003, cuando aún no jugaba en Tunja, fue campeón en el 2008, pero bajó en el 2016, subió en el 2017, bajó en el 2018, subió en 2019, bajó en 2021 y subió en 2023.
Conclusión: tanto los ajedrezados como Patriotas, le siguen el ritmo a Marbelle con su “Collar de Perlas” “…que sube que baja y que vuelve a subir”.
Además, no se trata de un hecho fortuito o accidental que surja de lo inesperado, normalmente los descensos de los equipos boyacenses son tan predecibles como esperar que después del día, el sol se oculte por el oeste.
Tampoco se trata de ser adivinos o analistas aritméticos para sumar, dividir y sacar profundas conclusiones del singular sistema de descenso en el fútbol de Colombia. Simplemente con ojear la plantilla de jugadores se concluye, desde el comienzo, que el futuro es incierto.
Patriotas Boyacá, por ejemplo, disputó en este 2024, 38 partidos y tan solo consiguió 35 puntos de 114 posibles. Nada que hacer, estadística contundente para un equipo que, por llegar de la B, comenzaba en zona de descenso.
Jóvenes inexpertos, con muy poco recorrido en la categoría A; otros que han pasado por varios equipos de la primera categoría, aunque sin ninguna trascendencia y un par con cierto reconocimiento, pero cuya carrera deportiva ya está más que en el ocaso.
Así, muy difícil mantener la categoría, máxime si su mayor accionista se cree la falacia de que tiene una de las mejores nominas del campeonato y por eso, a pesar de los pobres resultados, no hace nada para renovarla, o peor aún, no les hace llegar sus salarios a tiempo.
A ello se suman los cuerpos técnicos complacientes, que no exigen material humano adecuado para conformar un equipo verdaderamente competitivo y solo se dedican a ver pasar los partidos, lamentándose de la mala suerte o conformándose con un par de jugadas medianamente decorosas.
Por los lados de Boyacá Chicó, hay que decir que este año se salva del descenso, porque tenía algunos ahorros de la buena campaña que hizo en el primer semestre del año anterior.
Sin embargo, los agotó y terminó salvando la categoría de vainas, en medio de unas humillantes derrotas que aniquilaron el corazón de su hinchada. Si el “ajedrezado” no se refresca y retoca la nómina, no nos extrañe que, por estos mismos tiempos, pero del 2025, estemos hablando de su inminente descenso y entonces así, como con Patriotas, sus hinchas volverán a entonar: «que sube, que baja y que vuelve a subir».
Escrito por: Julio César Corredor
Tomado de: https://ultimahoraboy.com/

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