Escrito por: Julio César Corredor
Cuentan algunos historiadores que, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte Blanco, refirió a Tunja como “Cuna y Taller de la Libertad” por el apoyo que esta comarca le ofreció al Ejército Libertador y porque en sus parajes, el 7 de agosto de 1819, se desarrolló la Batalla de Boyacá, con la que dicen, nos emancipamos del opresor yugo español y nos volvimos una nación soberana e independiente.
Desde entonces, cada vez que los nativos de la región hablamos de Tunja y Boyacá, se nos llena la boca para referirnos a un pueblo pujante, altivo, guerrero, que le dio la libertad a todo un país.
Tal vez, esa fue la herencia que nos quisieron dejar nuestros ancestros, los que seguramente, con valentía y arrojo, pero sobre todo con honor, dignidad, honestidad, respeto, decencia y rectitud, lucharon por sus ideales y por dejarnos un terruño cautivador, al que amáramos y defendiéramos con el alma.
Pero algo falló, porque hoy en día todos esos sinónimos, al igual que palabras como moral y ética, fueron borrados de los libros, de los diccionarios y, sobre todo, de la conciencia de las mayorías.
Ya pocos recuerdan los ejemplos llenos de sacrificio, desprendimiento y rectitud, de hombres como Antonio José Ricaurte, mujeres como Juana Velazco de Gallo y hasta niños como Pedro Pascacio Martínez, quienes sin duda dejaron un legado, que hoy pisoteamos sin contemplación.
Hoy, la famosa libertad de la que tanto se habla, solo existe en el imaginario de la gente, porque del opresor colonizador, pasamos a alimentar a nuestros propios “dictadores” quienes desde sus tronos abusan ilimitadamente del poder.
Todo, gracias a una perversa indiferencia de la gente, que se ha convertido en el teatro perfecto para que suba el telón del descaro, la manipulación y la impunidad. Es en virtud a esa perversa indiferencia, que Tunja se convirtió en la tierra de nadie y Boyacá en una quimera aletargante.
En nuestra capital, reina el desorden bajo el desgobierno de un extranjero, quien llegó a hacer todo lo contrario a lo que prometió; y el tal “Manifiesto de Compromiso Contra la Corrupción”, firmado el día de su posesión, no fue más que una pequeña farsa, comparada con todos los escándalos que han rondado a su estéril administración.
Pero, la perversa indiferencia de quienes habitan hoy en la ciudad se lo permite, incluso la de aquellos que lo enfrentaron en las urnas y que hoy parecen esconderse bajo la comodidad de lo que algunos interpretan como “políticamente correcto”, que no es más que un mezquino temor a perder una mal llamada popularidad.
¿Dónde están? ¿Qué se hicieron? ¿Dónde quedó su compromiso con Tunja? O ¿Es que simplemente están esperando los frutos de una acción jurídica interpuesta por un pequeño grupo de valientes, para luego sí salir como mesías salvadores?
Y es que, ya hemos empezado a escuchar nombres de posibles candidatos “en caso de que el ruso caiga”. Y si no cae, ¿seguirá el silencio complaciente a sabiendas de que la ciudad el único norte que tiene, en este momento, es el de la salida a Paipa?
Ni un solo proyecto de trascendencia cursa ante el gobierno nacional, nada es nada, o si no, los reto a que pregunten a quien quieran: a cualquier secretario de despacho, a cualquier funcionario, a los propios concejales… menos al alcalde, porque él solo sabe dar respuestas “chimoltruficas” o dar órdenes para que le monten el video esperando que le lleguen muchos likes.
Y en el departamento, región que se caracteriza por un gran número de población con necesidades básicas insatisfechas, el gobernador se da el lujo de desplazarse en helicóptero, así demore más en el despegue y el aterrizaje, que haciendo el recorrido en bicicleta, porque había afán de ir a mofarse de un pueblo, inaugurando obras que según sus habitantes, no son ni nuevas, ni de la actual administración y de paso pavonearse con una alcaldesa, que esta destituida por el Consejo de Estado, pero cuyo “comuníquese y cúmplase” se están pasando por la faja las impolutas autoridades, de las que el mandatario hace parte.
Ese, es apenas un ejemplo de la quimera que ronda Boyacá, en la que, si bien es cierto, la perversa indiferencia tiene mucho que ver, la principal responsabilidad recae en el sumiso y adulador proceder de quienes, por su pusilánime actuar, comen de la mano política de su amo.
Colofón: estaba en mora de agradecer a las personas que han tomado un espacio de su valioso tiempo, para leer las columnas publicadas por este servidor, y a los líderes que me referenciaron en el Panel de Opinión adelantado por la firma Datos y Conceptos. Ser, según ese sondeo, el segundo columnista más leído en Boyacá, es un honor que espero respetar y honrar al máximo.
Tomado de: https://ultimahoraboy.com/
