Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
Durante la apertura de la Semana de la Biodiversidad en Cali, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, instó a transformar el Valle del Cauca hacia nuevas economías que reduzcan la dependencia del monocultivo de caña de azúcar.
Durante la apertura de la Semana de la Biodiversidad, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, instó a transformar el Valle del Cauca hacia economías que reduzcan la dependencia del monocultivo de caña de azúcar.
“Este Valle tiene que cambiar. Esta es la oportunidad perfecta para que nos soñemos otro Valle posible, que vaya más allá del monocultivo de la caña de azúcar, que tanto daño les ha hecho a los suelos, al agua y a las comunidades que han quedado marginadas», dijo Vélez Torres.
“El diálogo de esta Semana de la Biodiversidad debe incluir a las comunidades fumigadas por la caña de azúcar, a las que se les ha arrebatado el agua durante décadas, se les ha confinado a zonas de ladera, se les han degradado sus suelos y se les ha privado su seguridad y soberanía alimentaria», afirmó.
Mientras la caña de azúcar acapara el agua subterránea, en el Valle del Cauca muchas comunidades rurales carecen de acueductos y consumen agua sin tratamiento. Apenas el 48% del territorio rural tiene alcantarillado.
La ministra cuestionó la expansión de la caña de azúcar en la región, que calificó como “desastre ecológico y social».
Recordó que en siete décadas de monocultivo se han agotado y contaminado fuentes de agua subterránea, se ha usado glifosato en el 70% de los cultivos y se ha profundizado la desigualdad en la tenencia de la tierra.
La violencia está en la inequidad
Asimismo, hizo un llamado a superar la visión “ornamental» de la biodiversidad, que celebra la riqueza natural sin atender las injusticias estructurales, y avanzar hacia un modelo construido desde la justicia ambiental y climática.
Enfatizó que no es suficiente con contabilizar el número de especies o la riqueza hídrica del país: es indispensable superar las violencias estructurales derivadas de la desigual distribución de los recursos, históricamente acumulados en manos de unas pocas élites.
La titular de la cartera ambiental señaló además que Cali es una de las ciudades más violentas del país y que la génesis de esa violencia está en la inequidad.
“Negar la inequidad es como negar la ciencia. Aquí durante décadas nos han dicho que el Gini de desigualdad de acceso a la tierra y al agua es un factor estructural de la violencia», dijo.
“Estos desafíos son gigantes, y negarlos es negar las verdaderas causas de la violencia. Aquí para poder llegar a una ciudad en paz y a una región en paz necesitamos atacar esa inequidad estructural. Es decir, democratización de la propiedad de la tierra, del uso del suelo, del agua, justicia hídrica y diversidad en los cultivos de la tierra», aseguró.
Con información del Ministerio de Ambiente
(Fin/fca/jgp)
Tomado de https://presidencia.gov.co/
