La concejal Laura Silva Roldán denunció en la Corporación Edilicia una presunta irregularidad en la contratación del Grupo MonarK para la versión 70 del Aguinaldo Boyacense. De acuerdo con la cabildante, integrantes de este grupo habrían sido seleccionadas para la nómina oficial mientras aún mantenían vínculos contractuales vigentes con la secretaría de cultura, situación que contraviene las prohibiciones expresas de la convocatoria pública que impide a funcionarios o contratistas de la administración municipal participar en este proceso de selección.
La intervención de la concejal puso al descubierto un posible conflicto de intereses en la joya de la corona de las festividades tunjanas. El foco de la controversia es el Grupo Monark, del que algunas de sus integrantes habrían fungido como contratistas de la Secretaría de Cultura durante el proceso de selección de artistas locales. Silva Roldán sugirió que se habría evadido la norma mediante renuncias estratégicas a sus contratos estatales para poder acceder a los nuevos vínculos como artistas del Aguinaldo, un movimiento que la Concejal calificó como un acto de «juez y parte» en beneficio de unos pocos.
𝗟𝗮 𝗯𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗹𝗮 «𝗿𝗲𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮» 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗹𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀
Mientras la agrupación MonarK lograba su inclusión en la programación principal, la realidad para el resto del sector artístico de Tunja se describe como crítica. La Concejal cuestionó la gestión de la administración frente a los artistas locales, señalando que se les han negado adelantos fundamentales para la creación de las tradicionales carrozas. «Siete millones de pesos, siete miserables millones de pesos para que no se los den, y ustedes están aquí entregando recursos que le sobraron cuando vulneraron a la capa cultural todo el año», sentenció Silva, evidenciando una disparidad en el trato administrativo.
𝗦𝗼𝗺𝗯𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗶𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼
Otro de los puntos álgidos de la denuncia radica en el manejo de los recursos destinados a la preservación del patrimonio de la ciudad. Según la información analizada por la cabildante, de un presupuesto inicial de mil millones de pesos para este rubro, solo quedarían trescientos cuarenta y siete millones, sin que se perciban inversiones tangibles en la infraestructura o activos culturales de la capital. Silva Roldán solicitó formalmente a la Secretaría de Cultura un informe detallado sobre el destino de los seiscientos millones de pesos restantes, cuestionando la eficiencia de una cartera que, a su juicio, no muestra resultados proporcionales al gasto. A la vez cuestionó el hecho de que sobre dinero en este rubro cuando ni siquiera se advierten cuáles han sido las inversiones
𝗖𝘂𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼𝗻𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗮 𝗶𝗱𝗼𝗻𝗲𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿
La concejal no ahorró críticas hacia la dirección de la Secretaría de Cultura, a cargo de un funcionario que ya ha sido objeto de procesos de moción de censura en el pasado cuando dirigía la Gerencia Estratégica de Comunicaciones. Silva Roldán describió la dependencia como un «fortín político» y denunció una actitud de desatención sistemática hacia las necesidades de los artistas y las solicitudes de control político. Asimismo, pidió claridad sobre el programa «Tierra de Festivales», una ejecución de cuatrocientos millones de pesos que, según su reporte, aún presenta deudas y procesos sin finiquitar, generando dudas sobre la capacidad de la entidad para manejar presupuestos superiores como los diez mil millones de pesos que se estima podría costar el Aguinaldo Boyacense, pues hoy, a ciencia cierta, no se conoce una cifra real para su organización.
𝗨𝗻 𝗹𝗹𝗮𝗺𝗮𝗱𝗼 𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼
Finalmente, Silva Roldán dirigió un mensaje directo a sus compañeros en el Concejo, tildándolos de «cómplices» por lo que ella denomina un silencio ante el trato «miserable» que reciben los cultores. La denuncia deja un manto de duda sobre la transparencia en la selección de artistas locales para el Aguinaldo, sugiriendo que la cercanía administrativa con el palacio municipal podría haber pesado más que la igualdad de condiciones que exigía la convocatoria pública, permitiendo que la «monarquía» administrativa se traslade a los escenarios públicos mientras el grueso del sector cultural permanece en la precariedad.
𝗨𝗻𝗮 𝗮𝘂𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗻𝘁𝗼
A pesar de que la presencia del Secretario de Cultura había sido requerida desde la sesión anterior para responder por el manejo presupuestal, el funcionario no asistió al debate, informándose que se encuentra bajo licencia de paternidad. No obstante, durante el desarrollo de la sesión, se advirtió la presencia del jefe de la cartera en las instalaciones de la alcaldía mayor, específicamente en la oficina de la Gerencia Estratégica de Comunicaciones, dependencia ubicada frente al recinto del Concejo. El hecho de que el Secretario estuviera en el edificio administrativo pero no ingresara al recinto fue reportado de manera particular por asistentes y curiosos en el lugar.
Tomado de: Periódico El Tunjano
