Aquí está la nueva gobernadora de Boyacá. Fotografía Archivo particular. Fotografía archivo particular.

La designación de Sandra Mireya Becerra Quiroz como gobernadora encargada de Boyacá durante la Semana Mayor configura un hecho de alta significación institucional y simbólica.

No se trata únicamente de un relevo administrativo, sino de la consolidación de un modelo de liderazgo donde la formación cultural, la sensibilidad social y la solvencia técnica convergen en una visión de gobierno profundamente arraigada en la identidad territorial.

En el entramado de decisiones que definen el latido institucional de un territorio, existen nombramientos que trascienden la lógica funcional del encargo para instalarse en una dimensión de mayor densidad simbólica.

La designación de Sandra Mireya Becerra Quiroz como gobernadora encargada de Boyacá durante el periodo de la Semana Mayor, por parte del mandatario Carlos Amaya Rodríguez, se registra precisamente en esa categoría: la de los actos que no solo administran coyunturas, sino que revelan una concepción del liderazgo y del Estado.

Oriunda de Santa Rosa de Viterbo, Villa donde la tradición no es una evocación retórica sino una práctica viva que estructura la cotidianidad, Sandra Mireya Becerra Quiroz ha construido una trayectoria en la que la cultura no aparece como un componente accesorio, sino como un sistema de sentido desde el cual comprender y orientar la acción pública.

Su formación inicial, anclada en la música, no solo le otorgó herramientas técnicas, sino que modeló en ella una disciplina rigurosa, una escucha atenta y una comprensión insondable de los lenguajes simbólicos que configuran la identidad colectiva.

Formada en el seno de una familia donde el arte y los valores se cultivaron con igual rigor, inició su proceso musical bajo la guía de su padre y lo consolidó posteriormente en la Escuela de Música “Jaime Llano González” de Sinaltrabavaría de Duitama, escenario formativo que, en su momento, representó un nodo fundamental para la circulación del conocimiento musical en el departamento.

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Cuando los pies permanecen en la tierra, la cabeza gobierna con equilibrio y responsabilidad. Sandra Mireya y su Dueto Primavera. Fotografía archivo particular.

Allí adquirió destrezas interpretativas, que se insertó en una tradición pedagógica que entiende la música como vehículo de transmisión cultural y cohesión social. Su participación en el Dueto Primavera, junto a sus hermanos Paola y Juan Pablo, no ha sido únicamente una experiencia artística, sino un laboratorio de construcción combinada, de lectura de públicos y de comprensión del escenario como espacio de diálogo cultural y esa experiencia más allá de quedar confinada al ámbito artístico, se proyectó hacia su ejercicio profesional y académico, donde la pedagogía y la gestión comenzaron a entrelazarse de manera orgánica.

El tránsito hacia la gestión cultural se dio, en su caso, como una consecuencia natural de ese acumulado formativo. Su designación como secretaria de Cultura departamental durante la administración de Ramiro Barragán marcó el inicio de una etapa en la que logró articular políticas, programas y procesos con una visión estructurada del sector cultural.

Posteriormente, su ratificación en el cargo por parte de Carlos Amaya Rodríguez no sólo dio continuidad a esa línea de trabajo, sino que consolidó su perfil como una funcionaria de alto nivel técnico, con capacidad de lectura territorial y ejecución estratégica.

Así las cosas, su nombramiento como gobernadora encargada no responde a un gesto circunstancial, sino a la validación de un liderazgo que ha demostrado consistencia, criterio y una notable capacidad para gestionar lo público sin disociarlo de su dimensión humana.

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Su ejercicio se ha caracterizado por una administración que evita el énfasis retórico y privilegia la acción concreta, sustentada en procesos, indicadores y resultados verificables, sin perder de vista la complejidad cultural del territorio.

Más allá de la formalidad del encargo, su presencia al frente del departamento durante la Semana Mayor adquiere un valor adicional: es la manifestación de una forma de gobernar que reconoce en la cultura un eje transversal de desarrollo, no como discurso, sino como práctica institucional.

En un periodo donde convergen expresiones de espiritualidad, memoria y tradición, su liderazgo se sitúa en un punto de equilibrio entre la gestión administrativa y la comprensión simbólica del departamento.

Sandra Mireya Becerra Quiroz encarna, en este momento, una síntesis poco frecuente: la de una formación artística que no se disuelve en la función pública, sino que la potencia; la de una estructura técnica que no sacrifica la sensibilidad; y la de un liderazgo que, sin estridencias, logra sostenerse en la coherencia entre lo que se dice, lo que se piensa y lo que se ejecuta.

Su designación proyecta una idea de gobierno donde la cultura deja de ser un sector para convertirse en un principio ordenador de lo público y en Sandra Mireya Becerra Quiroz abre verdaderas oportunidades para escenarios futuros de liderazgo frente a lo público. 

Por:  José Ricardo Bautista Pamplona

Tomado de https://www.lapalestra.com.co/

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