
Siempre recalco que debemos ser coherentes al ocupar un cargo como servidores públicos, y no lo digo únicamente en afinidad política o ideológica, lo manifiesto porque escuché a un Senador de la República, (que se hace llamar el Bukele Colombiano), criticar a la Senadora Aida Quilcué, haciendo entender que por ser bachiller y no tener títulos profesionales, no tendría la capacidad para gobernar un país. Lo irónico de sus comentarios, es que idolatra al Presidente de El Salvador, que también es únicamente bachiller, porque tampoco tiene títulos profesionales.
Por lo anterior, con mucho respeto quiero ofrecer mi punto de vista. La opinión incongruente del Senador que tiene una evidente normopatía, no es sobre poseer o no títulos, el análisis que comprendí de fondo, es que se refería a que la Senadora Aida Quilcué es una persona que no investiga, no indaga, y mucho menos lee, y estoy de acuerdo con él en ese sentido, porque se hace evidente en sus superfluas intervenciones, en su forma de expresarse un poco inadecuada para el cargo que aspira, e incluso en su enorme desconocimiento del territorio colombiano.
Ahora bien, para todos los Americanos esta claro que el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es un hombre autodidacta, que más allá de demostrar su enorme capacidad con hechos tangibles, tiene un gran conocimiento de su región, se fundamenta siempre en estudios económicos exactos sobre el comportamiento del mercado en su país, se basa permanente en fuentes verídicas e investigaciones sustentables en lo que exterioriza, y entre tantas cosas más, su sapiencia sobre la constitución y las normas de su país, le dieron la capacidad incluso de debatir con personas más preparadas que José Manuel Restrepo Abondano, y les ganó.
Para finalizar, como Docente egresado de mi gloriosa Universidad Santo Tomás, con total deferencia le diría al Senador JP Hernández, que si admira tanto a un bachiller que nunca se profesionalizó, debe hacer mejor la relación entre pensamiento y lenguaje, porque el significante, mensaje o forma en que dice las cosas, suena como si pensara que una persona fuera torpe por el simple hecho de llegar únicamente hasta grado once, aún cuando no todo lo que comunica sea explícito. Así mismo, hasta donde tengo entendido, él mismo jamás terminó sus estudios en Comunicación Social.
En conclusión, el Presidente Nayib Bukele a quien el Senador tanto venera, le demostró al continente y el mundo entero, que no solo lo académico define la capacidad mental de una persona que se dedica a lo público, y más en Colombia que prácticamente solo se necesita ser ciudadano en ejercicio y mayor de edad para poder aspirar a estos cargos por elección popular.
Tomado de https://eldiarioboyaca.com/
