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La escasez de agua y pasto reduce drásticamente la producción de leche en la región.
La prolongada sequía que afecta a San Miguel de Sema, un municipio conocido por ser uno de los principales centros de producción lechera en el centro del país, ha sumido a los productores de leche en una crisis económica sin precedentes.
Desde el mes de marzo, la región ha experimentado una grave escasez de lluvias, lo que ha generado un déficit de pasto para alimentar al ganado. Los agricultores se han visto obligados a racionar la alimentación de sus vacas, lo que ha tenido un impacto devastador en la producción de leche.
Miguel Albeiro Silva, uno de los productores locales, compartió su preocupación: “Desde marzo estamos en época de sequía, han caído aguaceros, pero muy esporádicos. En este momento no tenemos pastizales, apenas tenemos una vaca por fanegada para alimentar, lo que nos tiene casi arruinados”.
La crisis se manifiesta en la drástica reducción de la producción de leche. Una vaca que solía producir entre 15 y 20 litros de leche al día ahora genera apenas 5 litros. Esta disminución en la producción no solo afecta la capacidad de ingresos de los productores, sino que también aumenta sus costos de alimentación y el mantenimiento de sus tierras.
La situación se torna aún más sombría al no haber perspectivas inmediatas de mejoría en las condiciones climáticas. Los productores estiman que la producción de leche en la región se ha reducido entre un 60 y un 70 %, lo que se traduce en cuantiosas pérdidas económicas. Se estima que cada mes, los productores han dejado de percibir aproximadamente $1.500 millones debido a la crisis.
Además de las pérdidas económicas, los agricultores se enfrentan al desafío de restaurar sus pasturas y recursos que deben invertir para que sus tierras vuelvan a ser productivas. La incertidumbre sobre cuándo se recuperarán las condiciones climáticas normales agrava aún más la crisis.
Las autoridades locales y el sector agropecuario se encuentran en busca de soluciones a corto y largo plazo para enfrentar esta difícil situación. La sequía en San Miguel de Sema es un recordatorio de la vulnerabilidad de los agricultores ante fenómenos climáticos extremos y la importancia de implementar medidas de mitigación y adaptación para proteger la industria agrícola en la región.
Por Lorena /
Tomado de https://boyacaleinforma.com/
