El guayabo de Brasil que tiene abundantes propiedades y brinda cientos de posibilidades para su uso, conocido en nuestro país como la feijoa, ha sido la punta de lanza para que el bello “Jardín de Boyacá” desarrollara una halagüeña producción, gracias a la singular planta prosperada en las huertas de las antiguas casonas de la colonia.
La semilla prodigiosa llegó a las parcelas solariegas del matriarcado y allí expandio sus raíces hasta convertirse en sello de la identificación Tibasoseña y en el cultivo que posteriormente le diera a ese municipio un reconocimiento en el globo, amén de la diversidad de productos inventados por los aldeanos, ocasionando la creación de famiempresas dedicadas hoy a la labranza de este guayabo con el que se preparan exquisitos manjares de afrodisíacas tentaciones.
Poco a poco los mercados se mostraron exponencialmente por toda la geografía nacional y Tibasosa, además del reconocimiento por los bodegones adosados a sus simbólicas calles y rincones magistralmente recreados en la pluma del acuarelista José Orlando López, se convirtió en la vitrina más importante de este beneficio milagroso y en destino turístico visitado por miles de viajeros que llegan allí para complacerse con la diversidad de los alimentos hechos a base de la feijoa.
La comercialización de productos empezó a mostrarse en la comarca, actividad colonizada por doña Zoila Moreno López, quien para la época elaboró un esponjado de feijoa, y doña Mercedes de Alba hizo un suculento postre; manjares que fueron exhibidos en la sala gigante del poblado bajo aquel tupido árbol del cual hoy solo queda el vestigio del otrora tronco florecido.
Desde entonces, las fechas de celebraciones tenían siempre como protagonista a la feijoa, momento oportuno entonces, para crear un evento que recogiera todo el acervo histórico de esta creación divina y lo asociara a expresiones artísticas como la música, la pintura y la danza entre otras disciplinas.
Fue así como en varias tertulias y al calor de un carajillo, en el año 1987, siendo alcaldesa Aurora Camargo de Mottay personera Julieta Alvarado Fajardo, se reunieron en torno a la hoguera un grupo de recordados personajes, muchos de ellos moradores hoy de la esfera celestial, para proponer la creación de un espacio que le diera identidad a Tibasosa y lo relacionara directamente con propósitos altruistas como la reactivación de la economía y el fortalecimiento del turismo, para que pudieran obtener sustento muchas de las familias dedicadas al cultivo del sagrado fruto.
Ana Isabel Fajardo Garavito, Guillermo Hernández Rojas, María Elizabeth AlbaOrozco,Conchita Orozco de Alba, Sergio Monroy Guatibonza, Saúl Garzón, Julieta Alvarado, Aura Teresa Cárdenas, Jaime Argemiro Rojas, Jorge Agustín Alba, Zoila Moreno, Josefina de Ochoa y el padre Moreno entre otros, hacen parte de aquel memorable cuadro de honor en diferentes estaciones del tiempo.
Como la pepita fulgente, el naciente festival también se enraizó en el ánimo de la gente aglutinada en una corporación creada para mantenerlo vivo, en donde se ha venido armando un bello catálogo del cual hace parte nombres de líderes, empresarios, ejecutivos, artesanos, educadores, historiadores, cultores, mandatarios y en fin… unos nacidos en la fidedigna comarca de la colonia, y otros hijos adoptivos que, aun y sin haber alumbrado en la bella villa se han dejado cautivar por el enigma vivificante de la feijoa y de alguna manera han integrado los escuadrones de ese puñado de almas que cada año galopa al ritmo de bambucos, pasodobles y torbellinos, pasados con un buen sorbo de sabajón o una de esas pitanzas arrancadas de la pulpa del bendito fruto.
Grato es referirse a nombres como los de Ana Isabel Fajardo, Conchita de Alba, María Elizabeth Alba Orozco, Josefina de Ochoa, Lucia de Olano, Ana Lucia Garavito, Margarita Rojas López, Graciela de Kurmen, Manuel Sastoque, Rene Vargas, Pilar Veloza Alba, Enrique Cortes Aguilar, Patricia Ochoa, Hugo Porras, Santiago Diaz, Karen León Angarita y María Fernanda Olano, entre otros.
El homenaje es también para las noveles generaciones que llegaron a sumar su esfuerzo y el amor que inspira la bella Tibasosa cuando en la espesa noche sus tenues faroles atrapan los suspiros de aquellos que arriban allí en busca de un lugar sublime donde pueda reposar el santoral de sus congojas.
De esta manera, el acontecimiento se estructura y afianza de la mano de reconocidos gestores y a su programación se han sumado actividades aprendidas en magnas efemérides como el Festival Mono Núñez y por eso ahora se realiza el Encuentro Infantil y Juvenil de Música Colombiana, el Encuentro de Cantautores, el Encuentro de Danzas Folclóricas, el Festival Gastronómico, Conversatorios, Tertulias, Conciertos Dialogados, Exposición de Lutier, Homenajes a toda una vida y otra docena más de jornadas en donde propios y visitantes disfrutan de la presencia de célebres personajes de la cultura regional, nacional e internacional.
La filosofía raizal que dio origen al encuentro sigue en pie y por eso ha sido clave las alianzas entre los sectores público y privado, por supuesto magnificada más en unas administraciones que en otras, pero de todas formas cobijadas por el mismo amor que sienten los hijos por el terruño y el respeto a una cofradía que ya es patrimonio del pueblo colombiano.
Motes como los de Carlos Martínez Vargas y su coreado pasodoble a Tibasosa, Efraín Medina Mora, Los Hermanos Martínez, Jaime Llano González, Jorge Velosa, Zabala y Barrera, Silba y Villalba, La Negra Grande de Colombia, Totó la Momposina, Sandra Esmeralda Rivera Piracón, la Gran Rondalla Colombiana, José Jacinto Monroy, Los Hermanos Carvajal, Ciro y Servio, Leonardo Laverde Pulido, Gustavo Mota, Grupo Bandola, Dueto Tierra Viva, Dueto Primavera, Carlos Mauricio Rangel, María Mulata, Ancizar Castrillón, Pablo Hernán Rueda, Natalia Bastidas, Gustavo Adolfo Renjifo y Luz Marina Posada entre muchos otros, hacen parte del álbum de memorias del emblemático acontecimiento anual.
A ellos se suman los de Integración Folclórica Colombiana Otrora de José Santos Sanabria Leal, la Fundación Artística del Tundama de Felisa Hurtado de Manrique, Juan Francisco Mancipe Núñez, Germán Moreno Sánchez, Orlando López, Joel Estupiñán, Mauricio Carvajal, Dueto Hoja de Roble, Rumbambuquiando, Colombia Canta y Encanta, Javier Peña, Antonio Nocua, Juan Eulogio Mesa, Laura Chaparro, las Orquestas Sinfónicas y los Procesos Formativos de Tibasosa, Paipa, Duitama, Tunja, Sogamoso, Nobsa, Quindío, Risaralda, Santander, Valle del Cauca, Antioquia, Caldas, Cundinamarca que han dejado huella. Y qué decir de los “Gran Premio Mono Núñez” como la Estudiantina Boyacá, Terzetto Vocal, el Dueto Nocturnal, Los Hermanos López, Impromtus 8 y Belén Osorio Vásquez, quienes han sumado sus resonancias al eco sublime de las reminiscencias.
La nómina es tan grande y de ella han hecho parte también importantes agrupaciones como Los Niños Cantores de Boyacá, Los Embajadores del Tundama, Oscar Santafé, Ansiedad, David Castañeda, Mauricio Franco, Marcela Tobar, Arena y Mar, las agrupaciones folclóricas de la U.P.T.C. y un manojo más de artistas que llegan cada año para compartir sus saberes y sus versos con el público que acude al encuentro en busca de esa combinación perfecta proporcionada por los manjares de la feijoa y el folclor de la patria.
Magistrales presentaciones de robustas voces como Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez y por más de dos décadas la del aplaudido presentador Carlos Javier Morantes Niño, ha sido otro de los tantos momentos gratos del certamen, así como el cubrimiento de medios locales, regionales, nacionales e internacionales que han hecho fascinantes crónicas alrededor de las más bellas manifestaciones del espíritu y la feijoa.
Así, descrito de manera somera y confiando en esta insobornable memoria que a veces me cobra el paso riguroso de los años, ha sido el caminar del Festival de la Feijoa por los laberintos del tiempo, y por supuesto por los escondrijos de mi corazón, ya que no solo hice parte de ese escuadrón de soñadores, sino que allí recibí los más bellos e inmerecidos reconocimientos otorgados por esa bicentenaria campiña donde se arraiga entre sus entrañas, una semilla pródiga diseminada con cariño en el invernadero de la existencia.
José Ricardo Bautista Pamplona #Columnista7días
Tomado de https://boyaca 7dias.com.co/
