Por: Daniel Triviño Bayona
Llegado el fin de la era del “gran endeudador”, Alejandro Fúneme González, se percibe un clima de felicidad entre la gente de Tunja. Este fin de año tiene un gustito especial, un sabor dulce, casi empalagante, con la consumación de esta fúnebre pesadilla que fue la ‘Tunja que nos une’.
No quiere decir tampoco que con la llegada de Mikhail Krasnov al poder se vayan a solucionar todos los problemas de la ciudad, pero lo que sí es un hecho es que peor que Fúneme González no lo va a hacer.
Es que el saliente Alcalde puso el listón muy alto entre los malos gobiernos que le han tocado a Tunja.
Hay quienes le consideran el peor de la historia, juicio que quizá pueda ser exagerado, por lo menos para quien escribe, pues entre los cientos de gobiernos que ha tenido esta ciudad, probablemente haya existido alguno todavía peor. Lo que sí es seguro es que la Administración Fúneme ha sido la peor en lo que va de este siglo.
Calles con el aspecto de un bombardeo, la ciudad sumergida en una multimillonaria deuda nunca antes vista, entidades públicas parasitadas por la politiquería y sumergidas en números rojos, la ciudadanía doblemente castigada con un alto costo de vida y la imposibilidad de conseguir empleo, aparte de ello ridiculizada y ninguneada por informes de empleabilidad mediocremente maquillados para ocultar la altísima tasa de subocupación y la de informalidad; el presupuesto público consumido por las altas cuotas burocráticas y clientelistas de una administración que utilizó los recursos públicos para pagar favores de un lado y del otro para privar, apartar y destruir a quien consideraron crítica u oposición; una ciudad carente de obras de impacto en todo un cuatrienio, en la que que terminó siendo imposible cambiarle el piso a una plazoleta, o a un coliseo; en la que pulularon contratos cuando menos cuestionables, como aquel del mejoramiento de ganado que ni siquiera existe en Boyacá, o el de un Aguinaldo en el que supuestamente el operador asumiría el costo de las pérdidas en caso de existir, aunque nadie haya tenido acceso a los balances económicos de dicho operador; ciudadanos descontentos en cada rincón de la ciudad por las cientos de promesas incumplidas, o por el abuso e intromisión al territorio que habitan; con un sector de la construcción en crisis y azotado por medidas recaudatorias que luego no se vieron reflejadas en obras o en el bienestar de los tunjanos; en la que hubo de necesidad de cientos, sino de miles de acciones judiciales para obligar a que se cumpliera con lo que por derecho es por y para la gente; en la que hasta construir un salón comunal se volvió una odisea. Esa es la Tunja que se unió mientras se hundía.
Se unió tanto y se indignó tanto ante semejante mamarracho de Administración, que terminó escogiendo a un absoluto extraño como gesto de irreverencia ante lo que representa gente como Alejandro Fúneme González, encarnada en los ocho candidatos que compitieron contra Krasnov.
Hasta nunca Alejandro Fúneme González, ojalá nunca más se le ocurra aspirar a hacer parte del sector público, pues las recientes rechiflas recibidas, deberían indicarle lo que siente la gente por usted.
“¡Qué alegría qué alegría, olé olé olá; Alejandro de salida, olé olé olá!”.
: Andrea Rodríguez
Tomado de Periódico El Tunjano
