Hace unos días me he venido preguntando, ¿por qué para la gran mayoría de boyacenses, y especialmente para los medios de comunicación del departamento, han pasado tan inadvertidos los quebrantos de salud del gobernador Carlos Andrés Amaya Rodríguez? Sobre todo, porque en honor a la verdad, no es ninguna especulación, ha sido el propio Amaya, quien ha revelado la información, y pese a ello, casi nadie dice nada.
Y no estamos hablando de cualquier noticia, se trata nada más ni nada menos, de lo que pareciera ser un complejo estado de salud, de quien guste o no, es el líder político más importante de los últimos tiempos en el departamento de Boyacá, y de algunos sectores del ámbito nacional.
Pasó desapercibida su intervención, el 14 de marzo en el municipio de Miraflores, cuando, entre otras cosas dijo que “…estoy iniciando un tratamiento, el médico me había dicho que era mejor que me retirara de la gobernación para hacer el tratamiento y le dije que sería muy complicado”.
Pasó también desapercibido, lo que dijo en Tunja el 6 e abril, en el acto de formalización del convenio de la PTAR: “y en estos días que he estado bastante mal de salud, que el gastroenterólogo me ha dicho que lo que debía hacer es incapacitarme tres meses para atender mi recuperación, y que me haya permitido el gastroenterólogo poder continuar a menor ritmo porque uno a veces uno se revoluciona”.
Igualmente, pasó desapercibida su inasistencia al informe de sus primeros 100 días de gobierno, que programó en el municipio de Boavita y al que se excusó con un post que decía: “Ofrezco mil disculpas a los habitantes de Boavita y a todos los boyacenses por no asistir a la presentación de los #100Días100LogrosBoyacá. Quebrantos de salud me impiden estar presente.”
Para esta última ocasión, se dice incluso, que viajó a Bogotá a un proceso de observación.
Pero igual, el bajo perfil de la situación es la nota curiosamente predominante, dentro de un hecho que debería centrar todo tipo de atención, o no recuerdan lo que pasó cuando el presidente Petro, en alguna ocasión, vio varias veces interrumpido su discurso por una molesta tos; inmediatamente la prensa en pleno e incluso la oposición prendió las alarmas para que se aclarara la situación.
Aquí, guardadas las proporciones del cargo, pero con similitud de importancia para nuestra comarca, extraño silencio. Ni siquiera la oposición ha salido a manifestarse para evaluar el futuro del Departamento, con un gobernante que abiertamente ha declarado que trabajará a media marcha.
Sumado a ello, es que en este caso, no se trata de cualquier resfrío, pues pareciera que el cuadro clínico, sí es realmente complejo, no olvidemos que Carlos Amaya, habló de gastroenterólogo, y recurriendo al ‘sabio Google’, para no caer en imprecisiones, es un especialista “con experiencia en las enfermedades que afectan el sistema digestivo, que incluye el tracto gastrointestinal (esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso, recto y ano), así como el páncreas, el hígado, los conductos biliares y la vesícula biliar”.
Por eso, se habla de que, para su tratamiento, se le recomendó solicitar licencia de tres meses, con posibilidad de extenderla a cuatro, o incluso de su renuncia al cargo.
¿Será entonces que, como lo han afirmado varias personas con las que hemos tratado de aclarar el tema, ya no le creen? ¿Será, como dicen muchos de ellos, es una cortina de humo para disminuir el impacto de una posible declaratoria de nulidad de su elección, ante los procesos jurídicos que cursan en su contra en el Consejo de Estado, por doble militancia?
Bajo la lupa del ciudadano de a pie, con esas cosas no se juega, pero bajo la lupa de quienes han ostentado el poder y saben de su hipnotizante embrujo, cualquier cosa es posible.
Así las cosas, todo parece indicar que nos veremos abocados a esperar bajo aquella frase del refranero popular que dice: “para verdades el tiempo”, eso si aclarando, que de ser cierta la situación, esperamos tenga un desenlace positivo para el joven político, porque más allá de que compartamos o no sus actuaciones como gobernante, la salud y la vida está por encima de todo.
Escrito por: JULIO CÉSAR CORREDOR
Tomado de: https://ultimahoraboy.com/
