Escrito por: JULIO CÉSAR CORREDOR

Quiero empezar por preguntarle a quien esté leyendo estas letras, ¿qué se le viene a la memoria cuando escucha esa frase? Porque creo, sin temor a equivocarme, que inmediatamente le evoca a aquel personaje de comedia que aparecía de la nada, con la misión de descubrir la verdad y poner en su puesto a los ‘malhechores’. ¿Cierto que sí?

¡Claro!, hacía parte de una comedia infantil tan vista en Colombia y con tanto éxito, que los capítulos se repitieron cientos de veces, al punto de que ya nos era plenamente familiar.

Ahora, con su venia, y siguiendo la misma línea, vuelvo a interrogarle ¿qué se le viene a la memoria cuando escucha la palabra, corrupción?

Ahí sí, la respuesta concreta queda a su libre dictamen. Lo que, si no queda bajo ese libre dictamen, es considerar que la mencionada palabra, como aquella comedia infantil, se tomó a Colombia:

Corrupción: acción tan vista en Colombia y con tanto éxito, que los capítulos se repiten cientos de veces, al punto de que ya nos es plenamente familiar.

Advierto y dejo en claro, que bajo ninguna circunstancia quiero irrespetar la memorable y encantadora obra de Roberto Gómez Bolaños (Q.E.P.D), al contrario, la evoco porque sé que muchos colombianos añorarían poder invocar al particular superhéroe, para que, con sus particulares poderes, cambiara la trama de nuestro maltratado país.

Sobre todo, cuando además de la impotencia, que muchas veces sienten esos colombianos de bien, está la burla de la que son objeto por quienes llegan disfrazados de salvadores.

Y es que hace apenas un mes, estuvo en Tunja el secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, Andrés Idárraga, a quien muchos de esos ciudadanos de bien, fueron y le expusieron decenas de casos de la evidente corrupción que se ha tomado nuestro Departamento. El funcionario, dijo dos o tres cosas y salió aplaudido del recinto por quienes consideraron que ahora sí, se haría justicia.

Oh sorpresa, hoy los titulares de prensa sostienen que ese “adalid” de la transparencia, sale del cargo porque podría estar involucrado en el escándalo de los carrotanques de la Guajira.

Y ojo, es un capítulo que se repite en esta “comedia” llamada corrupción, porque entre tantos otros ejemplos, no podemos olvidar que en 2017 fue destituido el entonces Zar Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, por el denominado escándalo de “El Cartel de la Toga”.

Sí, “El Cartel de la Toga”, porque hasta llamativos nombres le ponemos a cada uno de esos capítulos de nuestra comedia, en medio de lo que ya normalizamos y vemos como parte del paisaje: “Colombia-Gate”, “El Escándalo de las Marionetas”, “Caso Centros Poblados”, “el Carrusel de…” con cientos de apelativos, “El caso Odebrecht”, etc, etc… porque podríamos quedarnos aquí llenando páginas enteras con los nombres cinematográficos de tantos hechos de corrupción.

Pero lo más complejo de todo, es que en la mayoría de esas “comedias” los libretistas dejan que los “forajidos” se salgan con la suya, y contrario a lo que pasaba en la serie de nuestro héroe infantil, no se escucha el famoso: “no contaban con mi astucia”, que indicaba un final feliz para los buenos y el castigo adecuado para los malos.

La historia para los boyacenses no termina ahí. Ahora los espectadores de esta región vemos con preocupación que en los créditos de la comedia están apareciendo, cada vez más, “actores” de gran renombre, oriundos del Departamento, que cuando llegaron a las dignidades nacionales fueron orgullo para la “tierrita”, pero que al parecer perdieron el libreto, o al menos eso es lo que se piensa, porque de pronto lo que pasa es que no contábamos con su astucia.

Hoy, son protagonistas de una realidad que supera la ficción, nombres como la asesora presidencial para Regiones, Sandra Ortiz Nova, el exsenador Ciro Ramírez Cortes, el hoy representante a la Cámara, Pedro José Suarez Vacca, el expresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Tunja, Julián Andrés Galvis Pabón, el magistrado Luis Ernesto Arciniegas Triana, e incluso, como actor invitado, el actual alcalde de Tunja, Mikhael Krasnov.  

A estos ilustres personajes, los medios nacionales no les han negado una crónica o un artículo, hablando de sus posibles actuaciones non santas, que en la pantalla del deprimente espectáculo que generan, no parecen muy claras.

Ellos dicen que es una argucia del “libretista” y que demostrarán su inocencia, pues esperemos que así sea, en medio de que en Colombia todos somos inocentes hasta que no se nos demuestre lo contrario, porque sin lugar a dudas, no dejan bien parada a la región que los vio nacer; sin embargo, si retomamos las escenas y recapitulamos los acontecimientos, la gente se pregunta ¿cómo establecer una verdad concreta, si la sensación que ronda en el ambiente, es que hay muchos lobos disfrazados de ovejas? Por eso, si el “ratón cuida el queso”, no queda más que exclamar ¡Oh! Y ahora ¿quién podrá defendernos?  

Tomado de: https://ultimahoraboy.com/

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