El histórico palacio medieval, que ha sido incluso hospital psiquiátrico y se ha relacionado con leyendas y fantasmas, será entregado por la SAE a la Universidad Pedagógica Nacional.

La construcción, inspirada en la arquitectura medieval europea, pasa así a ser parte de los bienes que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) expropia al narcotráfico para que sean aprovechados para la educación, tal como sucedió con la reciente entrega de un inmueble, en Barranquilla, que ahora funciona como Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico.

“El gobierno del cambio entregará este castillo a la Universidad Pedagógica para que se eduquen los maestros y maestras de las próximas juventudes”, escribió el mandatario colombiano en su cuenta en X.

La noticia también fue confirmada por Helberth Choachí, rector de la UPN, y por el el presidente de la SAE, Daniel Rojas Medellín.

“Después de varias reuniones personales sostenidas con la SAE y el equipo de trabajo de Daniel Rojas logramos materializar las gestiones del Castillo que inició el profesor Adolfo”, comentó el directivo universitario en X.

En su publicación, Choachí alude a Adolfo León Atehortúa, quien hasta hace menos de un mes fuera el rector encargado de la UPN y quien, durante su gestión, lideró el proceso por el cual el predio pasará a ser parte de la infraestructura en la que se forman los estudiantes de la Pedagógica.

Precisamente, en una columna de opinión republicada en el sitio web de la UPN, Atehortúa informó, el pasado 30 de marzo, que la institución de educación superior, a propósito de la extinción de dominio sobre el mencionado inmueble, se encontraba aplicando “con seriedad para obtener la destinación definitiva de los predios correspondientes al castillo Marroquín”.

La motivación, según el exrector, se relaciona con que “la UPN presenta el peor hacinamiento y la peor infraestructura de todas las Instituciones de Educación Superior de Bogotá”, por lo cual se estaba haciendo la gestión para que en dichos predios pudieran funcionar la Facultad de Artes; los programas de Biología, Ciencias Naturales y Educación Ambiental; y los museos Pedagógico, de Historia Natural y de Educación Física.

“Es hora de que el castillo, cuya construcción para diversas narrativas historiográficas es producto de la corrupción y la guerra, y cuyos últimos propietarios han sido señalados como miembros de uno de los carteles narcotraficantes más sanguinarios del país, pase a la educación”, dijo entonces el académico.

Castillo de Marroquín: historia de un palacio medieval en la Sabana de Bogotá

El Castillo de Marroquín fue construído a finales del siglo XIX, en plena Guerra de los Mil Días, por encargo de Lorenzo Marroquín Osorio, hijo del entonces presidente José Manuel Marroquín (31 de julio de 1900 – 7 de agosto de 1904).

Así lo relata el abogado y académico Hernan Olano-Garcia, quien en una publicación de diciembre de 1998, cuando estaba por conmemorarse el primer centenario de la edificación, explica que a Lorenzo Marroquín “se le metió tan extraño antojo” de construir “un verdadero palacio europeo”, misión que encomendó al arquitecto francés Gastón Lelarge.

“El señor Marroquín trajo la idea de sus viajes por la orilla del Rhin, para de 1899 a 1902, construir en piedra un castillo al estilo medieval, adosado a la cordillera oriental de los Andes colombianos, en tal forma y posición que dominara a la Sabana de la antigua Bacatá, y que bajo sus ejidos quedara la población de Chía”, cuenta Olano-Garcia en ‘Castillos de España’, boletín de la Asociación Española de Amigos de los Castillos.

Gastón Lelarge, quien había construido el Capitolio Nacional de Colombia (sede del Congreso de la República), se encargó de levantar la edificación junto a los maestros de obra Julián Lombana y Demetrio Chávez, añade el académico en la publicación española.

El abogado indica que el Castillo de Marroquín fue residencia presidencial de José Manuel Marroquín, quien lo habitó durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902), donde se resguardó “de las tropas revolucionarias liberales, que llegaron sin embargo, a tanto atrevimiento, que de alguna manera ingresó al palacio un anarquista que hizo estallar en el comedor una bomba de dinamita”.

Abandonado, el castillo fue desde cabaret hasta hospital psiquiátrico

Según el mencionado boletín ‘Castillos de España’, en la edificación, además, funcionó un cabaret, fue “asilo de dementes y residencia también de Agustín Nieto Caballero (escritor, educador y filósofo colombiano) y del Presidente José Vicente Concha”; incluso, agrega Olano-Garcia, el castillo fue “propiedad de un presunto jefe de la mafia”.

El académico Adolfo León Atehortúa dice, en su columna del 30 de marzo de 2024, que el citado palacio de la Sabana de Bogotá, una vez terminada su construcción, “se convirtió en escenario de las negociaciones finales con Estados Unidos en torno a Panamá” (que terminaron con el tratado de concesión del canal de Panamá y la independencia de esa nación).

En el castillo, reseña Atehortúa, vivió Lorenzo Marroquín hasta 1912, quien se trasladó a Inglaterra para fungir como cónsul de Colombia y murió en ese país en 1918. Tras su deceso, ningún familiar del diplomático se interesó por el palacio y este “terminó prácticamente abandonado”.

El exrector de la Universidad Pedagógica confirma que la edificación llegó entonces a convertirse en cabaret y hospital psiquiátrico, y que incluso fue un casino, para terminar “en poder de los únicos interesados en pagar su precio”.

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Castillo de Marroquín: de residencia presidencial a propiedad del narcotráfico

De acuerdo con Adolfo León Atehortúa, en los años 80 “Gonzalo Rodríguez Gacha se paseó por el castillo cuya propiedad legal anhelaba, y en sus pesebreras se alojaron algunos de sus más queridos equinos”.

Finalmente, se lee en la columna, el Castillo de Marroquín pasó a ser propiedad de Juan Camilo Zapata Vásquez, “a quien la justicia señaló como narcotraficante y socio de Pablo Escobar” y quien murió en noviembre de 1993 en un enfrentamiento con las autoridades en Antioquia.

De acuerdo con reseñas que se encuentran en sitios web como tripadvisor.co y en las mismas cuentas de redes sociales del Castillo de Marroquín, en la actualidad se pueden hacer recorridos turísticos, es posible alquilarlo para eventos especiales y este cuenta con servicio de restaurante.

Hasta la leyenda de ‘La Llorona’ aparece en la historia del castillo

Como dato curioso, el relato de Olano-Garcia también se refiere a leyendas y seres fantasmagóricos de la cultura popular como ‘La llorona’ y ‘El jinete sin cabeza’. En el boletín ‘Castillos de España’, su autor recuerda que en un texto de 1954, el doctor Helí Moreno Otero alude a las “fábulas, cuentos y patrañas de vecinos timoratos que convierten estos lugares generalmente melancólicos, en sitios tenebrosos y sombríos”.

En el libro ‘El Castillo de Marroquín’, publicado por la editorial Minerva (1954), se encuentran historias que Helí Moreno Otero narra “con el estilo de Edgar Alian Poe” y que “van desde la de un perro que arrastraba en las noches una cadena por los senderos empedrados del castillo, hasta la leyenda de ‘La Llorona’, ‘El jinete sin cabeza’”, reseña Olano-Garcia.

Tomado de https://rtvcnoticias.com/

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