Silvino Patiño Molina, creador de Tejidos Rebancá. Foto: archivo particular
Este emprendedor hizo del hilado de la lana de oveja una marca que hoy tiene reconocimiento en todo el país y el extranjero.
Silvino Patiño Molina, un boyacense al que le corre por las venas la tradición ancestral de los tejidos, durante 18 años se dedicó a trabajar en seguridad en contravía de su herencia familiar, que es la de artesano de la lana.
Sin embargo, un día sintió la necesidad de rescatar el oficio con el que su abuela y su mamá sacaron adelante a sus hijos, y ahí empezó a surgir la empresa Tejidos Rebancá, que hoy tiene reconocimiento internacional.
“Tejidos Rebancá inicia por la idea de rescatar el hilado y de proteger a hilanderas como mi mamá y mi abuela. Mi mamá nos crio hilando lana a mí y a mis cuatro hermanos, y en una ocasión tuve la oportunidad de acompañarla a la plaza de mercado. Ese día fui testigo de la manera tan despectiva con la que le pagaban la materia prima, ahí decidí empezar a estudiar diseño textil en el Sena”, cuenta Silvino.
Reconoce que, en realidad lo que debía haber estudiado era diseño de modas porque ya sabía tejer por sus abuelos y en los llanos orientales había aprendido a tejer chinchorros, hamacas, atarrayas, cinchas y mucho más. Al estudiar en el Sena Diseño Textil aprendió la metodología del tejido y escuchó por primera vez del Fondo Emprender y de las ferias artesanales.
Del 2009 al 2012 se capacitó en el Sena y pensó en postularse al Fondo Emprender porque quería dedicarse a hacer ruanas y que la gente del campo le llevara su lana para tejerlas. Cuando empezó a participar en las ferias, los visitantes le hacían pedidos. En ese entonces él trabajaba en seguridad en el Palacio de Justicia de Sogamoso y ahí tejía: los jueces, secretarias y todo el que lo veía tejer le compraban sus artesanías y así fue adquiriendo clientela.

Empezó a comprarles la lana hilada a su mamá y a su abuela a un mejor precio del que les pagaban por libra otros tejedores, pues pensó que ellas no estaban cobrando ni siquiera lo de su trabajo. Comenzó el voz a voz de que él pagaba mejor y en este momento son más de 50 las familias de diferentes partes las que le venden la lana hilada.
Recuerda que cuando él inició a estudiar en el Sena únicamente estaban los telares y que no había ni una mesa ni una silla. Para mejorar esta situación lo postularon como representante de aprendices y así empezó a hacer parte de ese proceso.
“Siempre he trabajado con lana y sentía que la ruana, que es nuestra prenda insignia en Boyacá, estaba perdiendo la importancia y la relevancia que tenía en Boyacá, pero sobre todo ante el país. En el 2014 me invitaron a la mesa sectorial, donde empecé a opinar y me eligieron como representante de la misma, por lo cual durante cuatro años estuve trabajando en proyectos de metodología mirando en realidad qué era lo que le hacía falta a nuestra artesanía desde el punto de la tejeduría de lana, pero también ahí se abre otro espacio y era que no solamente en Boyacá teníamos ruanas sino que teníamos cestería, crin de caballo, barro… esto se estaba perdiendo y era ver de qué forma lo podíamos ir recuperando y yo enfoqué muchísimo en lo que fue la lana de oveja”, afirma.

De ahí en adelante se abrió toda la visión de poder hacer una empresa de tejidos con lana de oveja, aunque actualmente trabajan con otros materiales puros, como la seda o el algodón hilado que lo traen de Santander. Para el año entrante harán una pequeña colección con alpaca por un proceso que hicieron en Chile, pero siempre manteniéndose desde la artesanía para que la cultura boyacense y los oficios ancestrales no se vean afectados por la industrialización.
Varias veces se presentó al Fondo Emprender local y no pasó, pero siguió perseverando, se presentó en la convocatoria nacional y pasó. Ya en esa época se conocía con Francisco, un diseñador con el que estaba trabajando en proyectos con artesanos de varios municipios.
Francisco trabajaba la marroquinería y el fieltro y decidieron unir sus talentos para hacer que la ruana se convirtiera en algo mucho más versátil, en una prenda que se pueda llevar a cualquier parte y que tenga diferentes usos en el vestir. Así nació Tejidos Rebancá, en homenaje a su abuela materna que vendía semillas de Rebancá en la plaza de mercado, y para hacer alusión a una planta que el maestro Jorge Velosa hizo muy famosa en una de sus canciones, pero que además se encuentra en todos los campos boyacenses.
“Para nosotros como Tejidos Rebancá es un honor haber sido los pioneros porque ya hay muchas empresas, ha habido mucha gente en el Fondo Emprender en esta área después de nosotros. Les recomendamos la innovación, no copiarse, aquí ha venido mucha gente y les toman fotos a las prendas sin problemas porque yo tengo la certeza de que lo que yo diseño lo voy pensando el día a día. La artesanía es así y nosotros somos una empresa de moda, pero ante todo tiene su esencia artesanal y por eso es difícil que nos copien”, recalca.
Para él, Boyacá es como un lienzo en blando para crear lo que quieran, tiene montañas, lagos, ríos, agua, paisajes, flores, aves, lo tiene todo, y sus colecciones siempre son inspiradas en este departamento. La primera se llamó ‘Alta Montaña’, pero han venido más porque cada año sacan una y ya llevan ocho, entonces piensa que quien quiera iniciar con un proyecto artesanal, llámese tejeduría, cestería, talla de madera, tiene todo para inspirarse sin necesidad de copiar a nadie.
El taller de Tejidos Rebancá está ubicado en el municipio de Iza.

Reconocimiento internacional a sus productos
Desde sus inicios Tejidos Rebancá ha participado todos los años en Expoartesanías, en diciembre, y en Expoartesanos en Medellín, en julio, También, durante tres años consecutivos ha estado presente en el Bogotá Fashion Week (BFW), de donde acaban de llegar luego de ser ovacionados por todos.
Además, vistieron a la delegación colombiana que participó en los últimos Juegos Olímpicos, gracias a una prenda que le vendieron al actor de Hollywood Jason Momoa; de ahí los colombianos les pidieron unas ruanas para el desfile de apertura que diseñaron inspirados en los colores de Caño Cristales en el Meta. Entre 140 países que participaron en esos Olímpicos, Colombia estuvo entre los 14 mejor vestidos.
“Este año tuvimos la oportunidad de estar en Madrid (España) en la Feria de Moda de Madrid ‘Momad 2024’ (el mayor escaparate comercial del sur de Europa) y en Chile en el Festival de la Lana de Latinoamérica, pero nunca hemos querido irnos de Boyacá. Aunque esta es una empresa de moda y nos sería más fácil de pronto estar en una capital como Bogotá o Medellín o en otros países que he conocido por Rebancá, pero a los pocos días me muero otra vez por regresar a mi Boyacá del alma”, dice Silvino Patiño Molina.
Ahora se preparan para participar en Colombiamoda, Expoartesano, Expoartesanías y, en diciembre, van a tener una exposición textil en Bogotá en el Fondo de Cultura Económico.
“Una invitación muy especial a todos los artesanos a que conozcan de las metodologías, de las normas de la tejeduría, de la cestería, todo lo encontramos en el Sena. Participen, porque todas las herramientas, laboratorios, instructores y todo lo que necesitemos está ahí para empezar cualquier proyecto en artesanía. Una invitación muy especial también para que conozcan nuestro taller en Iza, Boyacá, y que nos sigan en nuestras redes como Instagram Tejidos Rebancá; Facebook @Tejidos Rebancá y en nuestra página web como www.tejidosrebanca”, señala el creador de esta empresa.
Tomado de https://boyaca7dias.com.co/
