Para hoy está previsto el vigésimo primer ejercicio de simulacro nacional de respuesta a emergencias, que nos invita a estar preparados, o por lo menos informados, de cómo responder ante eventuales (reales) situaciones dolorosas, por disposiciones de la naturaleza, por incidencias de los malos comportamientos humanos, por sismos-tsunamis-terremotos-temblores-erupciones de volcanes-huracanes, deslizamientos, fallas geológicas y hasta los desbarajustes de la misma entidad que tiene su tarea de convocarlos y eje de uno de los escándalos de corrupción sin precedentes… que pasan los días y ni fu, ni fa, ni nada de nada. En la realidad veamos una parodia.

Pero lo que vamos a pregonar es que se volvió paisaje el que todo es un burdo simulacro, en el sentido de imagen repetida, con libretos, fantaseada, hecha a semejanza de quienes no son sino figuras de barro, de viento, de humo y de paso… para ir construyendo un imaginario de idolatrado, para poder pasar por sobre quienes de verdad son líderes de procesos y no de pesos o dólares.

Y es así como van recurriendo a reformas, a manipulación o acomodo de cifras, de encuestas, de puertas giratorias, de olvidarse de postulados para usufructuarlos con personalismos, de servirse de lo público y tapar (como los gatos) para que nadie se atreva siquiera a criticarlos, de hacer de cuentos baratos para justificarse y hasta entronizarse, y perpetuarse desde ya, porque han hecho cosas que no son nada salidas de lo normal de cuando se hacen elegir para gobernar pero las magnifican con sus ejércitos de aduladores, a los que ya les sabe a cacho tanta egolatría, pero se lo guardan porque los contraticos son buenos y vienen meses de campañas en los que estarán de militantes, activistas o simplemente cumpliendo las órdenes que se dan desde los asesores.

Imitaciones baratas son las que se consiguen en las esquinas, en la baratijas, en los remates o puede ser las grandes reproducciones que merecen su valoración, pero eso solo depende de conocedores y para el caso de cada semana somos los dolientes de causas, de compromisos, de retos, de ser ciudadanos de nuestras maravillas naturales y que no podemos dejar pasar, por sobre las mesas o debajo de estas, la triquiñuelas de muy hábiles conversos que ya están por salir airosos con pensiones, o ya se ha  ido sin pena ni gloria (remordiéndoles el mal que hicieron por sus pésimos pasos), para quedar en la historia como dañinos, perversos, mercenarios del erario y siguen campantes… pero demorita habrá pues la rebajita no se evadirá.

Que haya buenos y muy provechosos resultados de las maniobras, para que sepamos responder a las urgencias que nos trae el universo, pero que a la vez nos sirvan para que al interno personal nos preparemos para momentos muy difíciles que ya se están asomando, vislumbrando, anunciando y hasta imponiendo.

Vamos a dejar la pendejada y asumamos que no son los mejores momentos que nos han tocado; y para ello uniendo fuerzas es que podemos superar obstáculos regresando a lo simple, a lo natural, a la verdad, a la sinceridad y no a la trapisonda que es parte de su sello indeleble.

Ya regresa el transfuguismo como la fórmula de hacer de las suyas y eso no puede ser motivo de celebración, porque si hay algo que debe tener la sociedad es la coherencia y así es como lo veremos traducido en la forma en que votemos, sufraguemos o respaldemos a la sarta de mentiras que nos han venido invadiendo y hoy se reflejan en las cifras de desempleo y ni decir de los supuestos planes de choque para sellar su “paz total”, jugando sus fichas en las culturas, los artes y los saberes…

Más y más simulacros que tapan la realidad y que si seguimos así tendremos funestos indicadores.

*Por: Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago

Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Tomado de https://boyacaleinforma.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *