
Esta campaña y administración corta debería en su agenda dar prioridad por sus implicaciones sobre el desarrollo económico y urbanístico de la ciudad, al proceso del Ordenamiento Territorial, sin perjuicio del resto de sectores.
– Es un proyecto que no se ha logrado cerrar en 10 años
– Lleva un gasto aproximado de 8.000 millones de pesos
– Tres administraciones
– Sin la menor evaluación técnica y de responsabilidades
El proceso a pesar de sus tres intentos de estructuración muestra señales claras de agotamiento y marchitamiento, generado por desconocimiento de los procesos y procedimientos por parte de la administración municipal. Factor que hace imprescindible corregir estas distorsiones y fortalecer significativamente el proceso, mediante:
– Claridad metodológica
– Capacidad técnica
– Convocatoria participativa
Es imperativo insistir en la necesidad de definir, aclarar la metodología y estrategias a desarrollar, para así eliminar las incertidumbres del proceso de concertación tanto con la autoridad ambiental como con la comunidad.
Durante los 10 años que lleva el proceso, tres intentos fallidos de avanzar en el tema, la administración evidencia serias falencias conceptuales y técnicas, tanto sobre los contenidos temáticos, los alcances, del Plan de Ordenamiento Territorial, y sus procesos y procedimientos a desarrollar
Observaciones que exigen el fortalecimiento de la participación ciudadana, mediante la conformación de un equipo técnico de expertos en desarrollo regional y ordenamiento territorial, con elevada experticia para analizar y evaluar los documentos de trabajo elaborados, los procesos llevados a cabo, y así reestablecer la confianza perdida por el accionar de la administración municipal y sus equipos de trabajo.
Elementos que ofrecerían seguridad, credibilidad y sustentación, para reorientar el proceso y que los organismos consultivos y de decisión.
Observaciones que requiere la evaluación técnica de los documentos de trabajo elaborados y proceso llevado a cabo. Labor que no la debe realizar la administración, por la carencia de capacidades y experticia técnica demostrada en estos 10 años de fallidos intentos de avanzar en el tema. Por tanto, para restablecer la confianza ciudadana, conocer por lo menos los documentos entregados, sus contenidos y análisis con rigurosidad técnica y procedimental, siendo menester la conformación de una comisión de expertos en desarrollo regional y ordenamiento territorial, para que conceptúen al respecto y así reorientar el proceso, llevándolo a su culminación exitosa.
Desarrollar esta estrategia, exige y requiere que la administración municipal no asuma sola e internamente la continuidad y estructuración del proceso, sino que la comunidad como actor principal se apropie, se sienta representada y participe activa y efectivamente y a través de estas fuerzas vivas de la sociedad (gremios, academia, expertos y comunidad en general), construir este instrumento de planeación territorial, como expresión y sentimiento colectivo de sociedad. Lo que se propone no debe ser inferior a lo que la comunidad requiere y espera del ordenamiento territorial, no es el objetivo de una administración, es el objetivo de largo plazo del municipio.
Elementos que ofrecerían seguridad, sustentación y confianza para que los organismos consultivos y de decisión, estudien, analicen y tomen decisiones objetivas, operativas y funcionales sobre esta herramienta de planeación municipal.
𝑷𝒐𝒓: 𝑴𝒂𝒓𝒄𝒐 𝑨𝒏𝒕𝒐𝒏𝒊𝒐 𝑸𝒖𝒊𝒓𝒐𝒛 𝑺𝒂́𝒏𝒄𝒉𝒆𝒛 – 𝑪𝒐𝒏𝒔𝒖𝒍𝒕𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑶𝒓𝒅𝒆𝒏𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝑻𝒆𝒓𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂𝒍
Tomado de Periódico El Tunjano
