Paipa, Tuta y Toca son hoy ejemplo de cómo la recuperación de suelos está cambiando la vida de las familias rurales, fortaleciendo la producción sostenible y devolviendo la fertilidad a suelos que durante años parecían perder su potencial.

La recuperación de los suelos va mucho más allá de mejorar la productividad agrícola. En Boyacá, esta apuesta liderada por Corpoboyacá está transformando la manera en que las comunidades se relacionan con la tierra, promoviendo prácticas sostenibles, fortaleciendo la seguridad alimentaria y generando nuevas oportunidades para las familias campesinas.

Desde la subdirección de Ecosistemas y Gestión Ambiental, la Corporación viene implementando un proyecto piloto de Recuperación de Suelos, en el cual se ha intervenido predios de los municipios de Paipa, Tuta y Toca, las acciones realizadas en cada unidad productiva se diseñaron a partir de un diagnóstico técnico que incluyó análisis físicos y químicos del suelo que permitieron determinar el grado de degradación de cada predio y plantear posibles soluciones acordes con las necesidades de cada terreno.

Entre las acciones de recuperación que se vienen implementando en las diferentes unidades productivas se tienen: recuperación de prácticas tradicionales como arado con bueyes, trazado y siembra en curvas de nivel, terrazas de infiltración, establecimiento de sistemas de compostaje con lombriz roja californiana, incorporación de abonos verdes que permiten devolver materia orgánica al suelo, diversificación de sistemas productivos que incluyen plantas y frutales nativos con plantas aromáticas, el establecimiento de huertas caseras y el trabajo social, lo que permite afianzar vínculos entre la las comunidades rurales y la entidad.

El acompañamiento técnico permanente ha permitido entre otros aspectos, que los productores aprendan a fabricar su propio abono orgánico, el ingeniero agrónomo Milton Espejo, del equipo de Recuperación de Suelos destacó que uno de los componentes más importantes del proyecto es la producción de compost y lombricompost, procesos que convierten los residuos orgánicos en abonos naturales capaces de devolverle vida al suelo y hacer más sostenible la producción disminuyendo la dependencia de insumos externos», señaló.

En Paipa, por ejemplo, Rodolfo Lozano González, de una fundación la CEIBA que trabaja con personas con discapacidad y beneficiario del proyecto, asegura, que el proyecto ha significado una transformación integral del predio y también de quienes participan en él. «El suelo ha cambiado muchísimo. Aprendimos cuándo y cómo abonar, cómo aprovechar los residuos y hacer compostaje. Los muchachos vienen, trabajan la huerta y siempre pueden llevar una lechuga, un rábano y, más adelante, los frutos de los árboles que sembramos. Esto les da autonomía y hace parte de su proyecto de vida», expresó.

Para doña María Gladys Ochoa, también beneficiaria del proyecto en el municipio de Paipa, el cambio ha sido igualmente significativo. «Antes, esto era prácticamente maleza. Hoy aprendimos a trabajar con los recursos que tenemos en la finca, a elaborar bioinsumos como el M5, aprovechar la ceniza, las plantas y todos los elementos que ofrece la naturaleza. Además, recuperamos prácticas tradicionales como el trabajo con bueyes, que nos ayudan a preparar el terreno donde un tractor no puede entrar», manifestó.

Su experiencia con Corpoboyacá no es nueva. Años atrás participó en proyectos silvopastoriles que fortalecieron la producción mediante la siembra de árboles, pastos y frutales, demostrando que la restauración ambiental también beneficia la actividad agropecuaria.

Por su parte, en la finca La Cabaña, en Tuta, Flor María Ochoa destaca que el proyecto permitió combinar la recuperación del suelo con el establecimiento de árboles frutales, hortalizas y procesos de reciclaje orgánico. «Comenzamos con el análisis del suelo, sembramos frutales, avena para incorporarla como abono verde y aprovechamos todos los residuos de la cocina para producir compost que luego utilizamos en las hortalizas y los árboles. Todo el predio ha cambiado», afirmó.

Mientras tanto, en la vereda Leonera, municipio de Toca, Norberto Suárez recuerda que su terreno era una zona árida que permanecía improductiva. «Después del análisis de suelos y el acompañamiento técnico sembramos tomate, mora, papayuela, plantas aromáticas y árboles nativos. También establecimos abonos verdes con avena para devolver materia orgánica al suelo. Hoy el cambio es evidente y el predio tiene una nueva oportunidad de producir», indicó.

Con estas acciones, Corpoboyacá continúa impulsando estrategias de recuperación de suelos, conservando los ecosistemas y mejorando la calidad de vida de las comunidades rurales de su jurisdicción.

Redacción: Lorena Quintana
Fotografía: Lorena Quintana

Tomado de https://corpoboyaca.gov.co/

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