Las calles de Iza se engalanaron con talento y colorido protagonizado por los nuestros. Fotografía Archivo particular.
En Iza se realizó el lanzamiento oficial del Festival Internacional de la Cultura Campesina en su edición 52.
El sábado 13 de septiembre, el municipio de Iza, conocido como el “nido verde” de Boyacá, amaneció con un aire distinto.
No era una jornada cualquiera: el coliseo municipal, orgullo de la comunidad y testigo de encuentros culturales y deportivos, abrió sus puertas para recibir el lanzamiento oficial del Festival Internacional de la Cultura Campesina 2025, edición número 52 de esta cita con la identidad y la tradición.

Los habitantes de Iza salieron al encuentro del gobernador de los boyacenses Carlos Andrés Amaya Rodríguez. Fotografía Archivo particular.
Desde temprano, las calles del municipio, los pasillos y graderías del coliseo se llenaron de voces, colores y aromas. Niños y jóvenes, campesinos e hilanderas, llegaron con sus tiples, requintos y guitarras para hacer del coliseo un escenario vivo de memoria.
Un desfile por las entrañas del “nido verde” se engalanó con la presencia de zanqueros, bailarines, bandas marciales, bandas sinfónicas e intérpretes de los aires de la patria, que unieron su talento para corear al unísono las cantas de la usanza campesina.

El público lugareño y los visitantes colmaron el aforo del coliseo. Fotografía Archivo particular.
En cada nota de carranga y en cada bambuco, se evocaba la huella indeleble de Jorge Velosa Ruiz, padre de la carranga, y de Francisco Cristancho Camargo, referente inmortal de la música andina colombiana. Era como si las cuerdas se entrelazaran con las fibras de la lana, hilando no solo melodías, sino también el espíritu colectivo de un pueblo.
Las hilanderas boyacenses ocuparon un lugar central en la jornada. Con manos sabias y mirada serena, mostraron el arte de transformar la lana en esperanza. Los aplausos prolongados del público confirmaron que ellas, guardianas de un oficio ancestral, son también protagonistas de la identidad que el festival celebra.

Las hilanderas se robaron todas las miradas. Fotografía Archivo particular.
En medio de un ambiente de fiesta y orgullo, el alcalde de Iza, Édgar Avella Flórez, agradeció al Gobierno Departamental y extendió una cálida invitación a boyacenses y colombianos a visitar el municipio, al que describió como un santuario del turismo, la cultura y el patrimonio.
El momento más esperado llegó con la alocución del gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya Rodríguez, que, en un discurso cargado de sentimiento y en tono mayor, exaltó a campesinos y campesinas como guardianes de la identidad nacional, al tiempo que compartió algunas intimidades de la programación artística: Marco Antonio Solís, Silvestre Dangond, Heredero, Los Dotores de la Carranga, Sergio Jiménez, entre otros, serán parte del cartel de lujo de esta edición. El mandatario también resaltó que este año el festival será descentralizado, llegando a más de 40 municipios de los 123 que conforman el abanico regional.

Los matachines, también desfilaron. Fotografía Archivo particular.
Un anuncio especial despertó entusiasmo en el coliseo: el Huila y México serán el departamento y el país invitados, en un gesto de hermandad cultural que ampliará las fronteras de la celebración campesina.
El mandatario invitó a subir al escenario a la viceministra de Cultura, quien intervino para resaltar la trascendencia de Boyacá como cuna de tradiciones y pieza esencial del patrimonio nacional. Sus palabras fueron un reconocimiento al aporte inagotable que este territorio hace a la cultura del país.

Los Gaiteros de San Jacinto prendieron la fiesta. Fotografía Archivo particular.
La jornada también fue un mosaico de expresiones artísticas: las poesías costumbristas de “José Labriego”, las coreografías del Ballet Folclórico de Nobsa, los procesos formativos de Ráquira e Iza, y la fuerza de agrupaciones campesinas que hicieron vibrar al público.
A ello se sumaron las presentaciones de Juan Pablo Hurtado Mesa, Los Gaiteros de San Jacinto, el Cuarteto M4nolov y Dartagnan, confirmando que el festival es una sinfonía de voces y estilos que dialogan entre sí.

El popular José Labriego y sus versos. Fotografía Archivo particular.
Cuando la tarde se convirtió en noche y las luces del coliseo dibujaban la emoción en los rostros, quedó la certeza de que el Festival Internacional de la Cultura Campesina 2025 es un abrazo entre lo local y lo universal, entre la raíz profunda y el horizonte abierto. Una celebración que reconoce en el campesino no solo su papel en la tierra, sino también en la cultura que nos define como nación.

El gobernador de Boyacá, acompañado por el alcalde de Iza, impuso la ruana como símbolo del festival a la viceministra de cultura. Fotografía Archivo particular.
Así, desde las calles empedradas y el coliseo de Iza, se encendió la antorcha de un festival que promete recorrer el departamento con música, danza, teatro, academia, literatura, poesía y tradición, llevando al mundo el mensaje de que la “Boyacá Grande” sigue siendo tierra fecunda de arte, esperanza y memoria viva, porque es el campo donde todo nace…
Por: José Ricardo Bautista Pamplona
Tomado de https://www.lapalestra.com.co/
