En la Tunja de hoy, la confrontación entre el gobierno municipal y los órganos de control institucionales rebasa todo límite de decencia democrática. La reciente suspensión temporal de Luz Mila Acevedo Galán, directora de la Unidad Especial de Contratación Estatal de la Alcaldía, por parte de la Personería, ha removido las aguas turbias de un conflicto que el alcalde Mikhail Krasnov se niega a solucionar y, por el contrario, alimenta con pataletas, venganzas y una voracidad que desafía cualquier noción de control y legalidad.
Todo inició cuando la Personería, cumpliendo con su deber, tomó la decisión de apartar temporalmente a Acevedo Galán. El motivo, de sobra conocido: el escandaloso caso de la contratación del abogado Juan Sebastián Ramírez, cuya conciencia fue comprada para retirar una demanda contra Krasnov antes de que asumiera el cargo. Un hecho repugnante en el que la firma de Acevedo Galán se muestra como prueba incontestable y sobre el que hoy avanzan investigaciones que no sólo involucran a la Personería, sino también a la Procuraduría y la Fiscalía a nivel nacional.
Sin embargo, lo que resulta verdaderamente infame no es solo la magnitud del caso, sino la reacción sistemática de la administración que, en vez de respetar el ejercicio de control, prefieren crear un ambiente hostil; en lugar de colaborar y rendir cuentas, eligen el camino de la retaliación y el matoneo. Es así como, al dar inicio todas estas investigaciones hace varios meses, solicitaron “de regreso” las oficinas, al interior del edificio municipal, que funcionan en comodato para la Personería. Sin duda una movida revanchista motivada por la apertura de investigaciones y el afán del régimen krasnovista de blindarse ante cualquier escrutinio.
Así, la gestión pública se transforma en una cruzada de intereses privados, donde la desinformación es moneda corriente y el control ciudadano se castiga como si fuera una afrenta personal. Medios financiados ilícitamente por el gobierno de Krasnov reproducen, sin vergüenza alguna ni pruebas, el relato de que el Personero está “furioso” por hacer su trabajo. Todo sin citar fuentes, sin grabaciones, sin nada más que rumor e intención de intimidar. Y si el Personero se atreve a confrontar, desde esas tribunas le responden que “las paredes de vidrio no ayudan mucho a contener lo que se habla en voz alta”, como si la verdad pudiera diluirse entre los ecos de la propaganda.
No resulta casual que los dueños de estos medios, que hoy se prestan para fabricar persecuciones y justificar la corrupción, se presenten además como “defensores” del periodismo y cabecillas de gremios que nada tienen de éticos; lejos de proteger el oficio, lucran y protegen a sus amigos, instrumentalizando las agremiaciones periodísticas que encabezan y que poco y nada defienden los intereses de los medios de comunicación de la región; dejando a los críticos expuestos al acoso organizado y la manipulación total del debate público.
El resultado: un panorama en el que el matoneo, el miedo y las amenazas son el pan de cada día para quien se atreva a cuestionar. Con su infame ejército digital de perfiles fácilmente comprobable como falsos, están dedicados a atacar a todo aquel que se oponga o exija transparencia, mientras la ciudadanía es inducida al silencio por medio de la mentira y la criminalización de la diferencia.
Tunja no sufre persecución contra un líder revolucionario, sino el asedio de las mafias del poder contra la legalidad y el sentido común. Krasnov no asusta a los corruptos de la política tradicional, no desenmascarado y mucho menos confrontado a alguno de estos, al contrario, se ha unido a ellos y hasta les da cobijo, incluyendo a fichas del tan detestado exalcalde Fúneme. El señalamiento de “perseguido” es nada más que una estrategia para victimizar a un personaje que hace rato debería estar rindiendo cuentas.

¿Nos indignamos cuando los grandes medios manipulan por dinero y poder? Sí. Pero ¿qué hay de las trincheras digitales que fabrican relatos a la medida del alcalde, con la misma venalidad y el cinismo de aquellos conglomerados que tanto critican los fanáticos de Krasnov? La doble moral está al servicio de las huestes krasnovistas…
La corrupción del gobierno actual va más allá del robo y el despilfarro, se sostiene en la compra de conciencias, la promoción de la desinformación, la persecución a los entes de control y la anulación de toda voz crítica. La misma Constitución exige que la ciudadanía sea bien informada; Krasnov exige obediencia ciega y silencio, financiado con los recursos que deberían estar al servicio de la verdad y el bienestar colectivo, ¿Es de verdad eso una actuación ética y legal?
Y si de prueba se trata, puedo decir que he vivido en carne propia el acoso de los ejércitos digitales. Los denuncié y enfrenté en Fiscalía, y sólo el miedo de ser desenmascarados los detuvo, ya no soy objeto de sus injurias y calumnias, pues viven temerosos de que siga allegando pruebas al proceso que puso contra las cuerdas a sus bodegas. La intimidación se frena con dignidad, pero la dignidad necesita aliados, no victimarios abonados por el presupuesto público.
Retemos, pues, a estos bodegueros, a los medios vende patria y a los aduladores del régimen: denuncien si lo aquí expuesto es mentira, y comprobemos ante la ley quién realmente manipula y delinque, con mucho gusto les cumplo las citas en Fiscalía que ustedes evadieron a más no poder. Mientras tanto, la historia los seguirá reconociendo como lo que son: instrumentos de la hostilidad, el matoneo y la corrupción que buscan silenciar a Tunja. Sin duda, dignos ejemplares de quienes deshonran el oficio del periodismo.
𝑷𝒐𝒓: 𝑫𝒂𝒏𝒊𝒆𝒍 𝑻𝒓𝒊𝒗𝒊𝒏̃𝒐 𝑩𝒂𝒚𝒐𝒏𝒂
Tomada de: Periódico El Tunjano
