Escrito por: Julio César Corredor
¿Cuántas veces se ha encontrado con esas ganas enormes de organizar su habitación, pero, cuando va a comenzar, observa que el desorden de cosas es tal, que no sabe por dónde empezar? Como que lo piensa más de dos veces, va y vuelve, hasta que por fin se anima; hay que ordenarlo.
Pues a mí me pasó algo similar al analizar los hechos y buscar el tema para escribir estas líneas. No veía por dónde comenzar; escándalo por aquí, descaros por allá, sentencia por este lado, intimidaciones soterradas por el otro, y hasta un dedo guillotina de por medio.
Mejor dicho, en medio de semejante sentina, no sabía qué hacer, pero equipándome de guantes y tapabocas, como en la época de la pandemia, comencé a seleccionar.
Primero encontré, completamente corroído, una especie de cartel firmado por un ruso, en el que con gran esfuerzo se leía: “Manifiesto de Compromiso Contra la Corrupción”. Lástima, la podredumbre lo consumió; junto al malogrado manifiesto hallé otro documento, este sí muy legible, deja ver cómo se modificó el manual de funciones para contratar, de un día para otro, a una funcionaria que inicialmente no cumplía requisitos para ser directora de Catastro.
El manifiesto, tocó botarlo a la basura, el documento lo deje sobre la mesa, para examinarlo más adelante.
Sacudí el polvo y de pronto, aparecieron en el panorama del enrarecido ambiente denuncias de amenaza contra una funcionaria de la Personería de Tunja. Curiosamente, quien se encarga de investigar las posibles irregularidades de funcionarios que trabajan en la administración municipal.
Lo particular, es que ella lleva un par de casos muy específicos, por lo que se espera que el trapero de las acciones legales pase lo más pronto y limpie cualquier duda.
Volví a sacudir y apareció el fallo contra la elección del alcalde de Tunja. Ese sí que estaba refundido entre tanta basura jurisprudencial. Ya no le cabía una telaraña junta, por lo que el hecho de que apareciera, revolucionó la arcaica comarca regida por Krasnov, quien, a partir de la revelación del esperado pronunciamiento, quedó con el calificativo de ilegítimo.
No había terminado de confrontar tamaño suceso, cuando unas alimañas surgieron del fondo del alborotado panorama. Agazapadas entre celulares y computadores, intimidaron al abogado que encabeza la acción legal contra la elección del alcalde. Bodegas les llaman a esos desechos; otro mal que se puso de moda en la ciudad para enrarecer el ambiente y que, si las autoridades no le pasan rápido la escoba, podríamos lamentar las consecuencias.
Pero cuando todo parecía organizado, se cayó el techo. Una funcionaria de la alcaldía denunció, a los cuatro vientos, que otra servidora pública, de mayor rango, le amenazó de muerte en medio de una diligencia preventiva de la Personería. Según dice, al mejor estilo de pendenciero barato: “se pasó el dedo por el cuello y me dijo listo, mientras me miraba fijamente”.
Que tal este panorama “bolcheviquiano” que pareciera se quiere implantar en la dizque, muy noble y leal Tunja. Desde cuándo en la ciudad más tranquila del país, según la misma administración, el que diga algo que no gusta, o no esté de acuerdo con el gobernante, entonces ataquemos, amenacemos.
Eso no puede quedar sin claridad alguna. Ni los ataques de unos ni las amenazas de los otros, y si lo que fluye es la calumnia, tampoco.
Pero ojo, mucha atención, porque mientras eso sucede en el cuarto principal, en los de al lado también un olor pestilente comienza a sentirse. El arrodillado Concejo del oráculo, está ad portas de aprobar una adición presupuestal cercana a los 111 mil millones de pesos, un superávit que, en su mayoría, la administración Krasnov no fue capaz de ejecutar el año anterior y ahora sí, cuando pende de un hilo su continuidad en el cargo quiere que se lo autoricen «fast track».
No lleva más de una semana de presentado el proyecto y avanza a paso acelerado, porque lo que importan son las bienaventuranzas provenientes del oráculo.
Y para rematar la contaminación del ambiente con los olorcillos nauseabundos, está el contrato de la actualización catastral que se quiere suscribir, a dedo, por cerca de 10 mil millones de pesos.
Retumban voces en la Plaza de Bolívar que por eso sacaron al antiguo director de la dependencia y nombraron una nueva, acomodando requisitos. Dicen que la que llega sí atiende las órdenes de sus superiores para firmar con una empresa que tan solo tiene un año de experiencia y fue sancionada por la Superintendencia de Notariado y Registro por aplicar metodologías inadecuadas en un municipio de Cundinamarca, que, dicho sea de paso, también fue sancionado.
Qué desorden, que desvergüenza reina en el transcurrir de la ciudad; por eso la bendita duda me intimidó y terminé escarbando entre los cuartos de la inmundicia y de la intranquilidad, en espera de una vacuna salvadora ante tanta peste.
Tomado de: https://ultimahoraboy.com/
