‘Farmear aura’ significa acumular carisma y presencia social, mezclando la jerga de los videojuegos con la actitud proyectada en el mundo real. La moda se tomó las calles de Colombia y Latinoamérica. Foto: archivo particular

Si últimamente ha oído a su hijo o a su nieto decir que a alguien “le subió el aura” o que “farmeó aura”, y usted se quedó igualito, tranquilo, no es el único. Le traduzco esta nueva moda que se tomó las calles de Colombia y de media Latinoamérica.

La cosa nace de dos mundos. Por un lado, ‘farmear’ es una palabra sacada de los videojuegos, que significa repetir una acción muchas veces para ir acumulando puntos y hacer más fuerte a tu personaje. Por el otro, ‘aura’ no es nada místico, sino la palabra que los jóvenes usan hoy para referirse al carisma, al estilo, a esa presencia que alguien proyecta cuando entra a un lugar y se hace notar.

Junten las dos y ya tiene la idea. ‘Farmear aura’ es, en palabras sencillas, acumular puntos de carisma. Ganarse el respeto y la admiración de los demás con actitud, con estilo, con seguridad.

Entre los muchachos funciona como un puntaje imaginario. Si uno responde algo ingenioso o hace algo con estilo, le suman “más mil de aura”. Y si pasa un momento vergonzoso, se cae o se pone nervioso, le restan aura. Es una forma de medir, medio en serio medio en broma, quién tiene más presencia.

Y acá viene lo curioso, lo que convirtió esto en fenómeno de calle. En varios países, incluido Colombia, los jóvenes empezaron a organizar ‘batallas de aura’ en plazas y parques. Pero ojo, no son peleas ni competencias de baile ni de rap. Son otra cosa muy distinta.

En una batalla de aura, dos personas se paran frente a frente, cara a cara, y el que gana es el que logra mantener la compostura, la seriedad y la frialdad sin reírse ni ponerse nervioso. Puro carisma, pura actitud, sin decir casi nada. El público, o unos jueces improvisados, deciden quién ‘tenía más aura’. Suena rarísimo, lo sé, pero para ellos es diversión sana.

En las ‘batallas de aura’, dos personas se paran frente a frente y gana quien logre mantener la compostura y la seriedad sin reírse ni ponerse nervioso. Foto: archivo particular

Ahora, más allá de lo pintoresco, hay algo en todo esto que a mí me pareció bonito, y hasta esperanzador.

Vivimos en una época en la que las redes empujan a los jóvenes a exponerlo todo, a hablar sin parar, a mostrar cada detalle de su vida para llamar la atención. Y resulta que esta moda premia justo lo contrario: la calma, el aguante, el saber quedarse quieto y sereno sin dejarse llevar por la presión de la audiencia. En el fondo, es como si una generación tan expuesta estuviera redescubriendo el valor de la serenidad y del temple.

Al final, estas modas van y vienen, mañana habrá otra palabra nueva que tampoco entenderemos. Pero vale la pena estar al tanto, no para hablar como ellos, que sería medio ridículo, sino para entenderlos mejor.

Porque a veces, detrás de una palabra rara que uno no capta, hay una forma nueva en que los muchachos ven el mundo. Y prestarle atención a eso, aunque sea con una sonrisa, también es una manera de estar cerca de ellos. Que buena falta nos hace.

Redacción Tecnología / IA

Escrito por: Milton L. Porras T.

Tomado de https://boyaca7dias.com.co/

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