El «campeón mundial del tiple», Pedro Nel Martínez, referente de la música colombiana y figura que da nombre al Concurso Nacional de Tiple, celebra junto a este certamen sus bodas de plata, honrando una trayectoria dedicada a preservar y proyectar la riqueza de nuestras tradiciones. Fotografía archivo particular.

En sus 25 años de historia, el Concurso Nacional de Tiple «Pedro Nel Martínez» ha contribuido a preservar la identidad musical colombiana, a impulsar nuevos intérpretes y a fortalecer una tradición que se proyecta hacia el futuro.

En esta edición de bodas de plata, el maestro Pedro Nel Martínez integrará por primera vez el jurado, junto a destacadas figuras de la música y la composición, en una celebración que también reconoce el compromiso de los gestores, las instituciones y la colonia charaleña residente en Bucaramanga y el área metropolitana, cuyo respaldo ha sido fundamental para mantener viva esta expresión del patrimonio cultural.

Las bodas de plata del Concurso Nacional de Tiple “Pedro Nel Martínez” representan un reconocimiento a la trayectoria de uno de los más fieles exponentes de la identidad musical colombiana y a la labor de quienes han contribuido a mantener viva la tradición de las cuerdas pulsadas en el país.

Durante 25 años, este encuentro ha acompañado la formación de intérpretes, ha abierto escenarios para nuevos talentos y ha fortalecido un semillero artístico del que han surgido músicos que hoy proyectan su trabajo en distintos escenarios.

Su permanencia demuestra el valor de los procesos culturales sostenidos en el tiempo y la importancia de crear oportunidades para que niños, jóvenes y adultos encuentren en la música una forma de reconocer, interpretar y transmitir el patrimonio sonoro de Colombia.

Esta celebración también reconoce a quienes, desde la organización, la gestión institucional, el respaldo económico y el compromiso comunitario, hacen posible que un certamen de esta naturaleza llegue a una nueva edición. En ese esfuerzo merecen una mención especial la colonia charaleña residente en Bucaramanga y el área metropolitana, cuyo acompañamiento y respaldo decidido representan una muestra invaluable de arraigo, sentido de pertenencia y compromiso con las tradiciones de su tierra, apoyo que demuestra que el vínculo con Charalá va más allá de sus límites geográficos y que la defensa de la identidad cultural es una causa capaz de reunir voluntades alrededor de un propósito común.

jurado charala

El jurado calificador de la vigésima quinta edición del Concurso Nacional de Tiple reúne experiencia, conocimiento y sensibilidad artística para reconocer el talento de los participantes y valorar la interpretación de las músicas tradicionales colombianas. Pedro Nel Martínez, José Ricardo Bautista Pamplona y Adrián Manrique. Fotografía archivo particular.

A este esfuerzo se suman la Administración Municipal de Charalá, bajo el liderazgo del alcalde Jorge Vega, quien ha dispuesto tanto recursos como acciones para que todo desemboque en el éxito esperado; el comité organizador en cabeza del cantautor Ramiro Alonso Pilonieta Pico, conocido en ámbito cultural como “El caporal de la canta llanera”  y la Gobernación de Santander, que también merece reconocimiento por el respaldo institucional que sostiene el concurso, cuya realización está contemplada mediante ordenanza de la Asamblea Departamental.

Esta vigésima quinta edición cuenta en esta oportunidad con la conformación de una mesa de jurados de primer nivel, integrada por tres figuras con trayectorias y perspectivas distintas sobre la interpretación, la composición y el desarrollo de la música colombiana. Por primera vez, el propio maestro Pedro Nel Martínez participará como jurado, aportando el conocimiento acumulado durante una vida dedicada al tiple y la experiencia de quien ha contribuido a formar a varias generaciones de intérpretes. Su presencia en esta función adquiere un significado especial: podrá apreciar de cerca cómo evoluciona el instrumento en manos de músicos que continúan una tradición a la que él mismo ha dedicado buena parte de su existencia.

La mesa contará también con un segundo músico, Adrián Manrique, surgido de los procesos y las experiencias vinculados al propio concurso, cuya trayectoria representa el alcance de una labor pedagógica que ha contribuido a consolidar un movimiento nacional alrededor del tiple. Su recorrido permite reconocer la importancia de los espacios de formación y circulación artística, en los que el aprendizaje, la disciplina y el intercambio entre generaciones pueden convertirse en caminos para desarrollar carreras musicales de proyección nacional e internacional.

pilonieta

El cantautor y gestor cultural Ramiro Alonso Pilonieta Pico, coordinador artístico del Concurso Nacional de Tiple «Pedro Nel Martínez», cumple un papel fundamental en la articulación y el desarrollo de esta celebración musical, que conmemora 25 años de compromiso con el tiple y el patrimonio sonoro colombiano. Fotografía archivo particular.

Completa el jurado el compositor y letrista José Ricardo Bautista Pamplona, quien aportará su experiencia en el campo de la creación musical en Colombia y el exterior, su apreciación de los repertorios nacionales y sus criterios para valorar la interpretación de los aires tradicionales por parte de los ejecutantes de instrumentos de cuerdas pulsadas. Su participación se suma a una trayectoria vinculada con el liderazgo de procesos de formación musical en Colombia, de los cuales han surgido intérpretes que han alcanzado reconocimiento en escenarios internacionales.

Charalá se prepara así para celebrar un cuarto de siglo de trabajo alrededor de un instrumento profundamente ligado a la identidad sonora del país. Las bodas de plata del Concurso Nacional de Tiple «Pedro Nel Martínez» rinden homenaje al maestro que le da nombre, a los intérpretes que han pasado por sus escenarios y a las personas, organizaciones e instituciones que han hecho posible su continuidad. En ese reconocimiento ocupa un lugar especial la colonia charaleña de Bucaramanga y su área metropolitana, que demuestra con su respaldo que el amor por la tierra de origen también se expresa en la defensa de sus tradiciones.

Esta celebración renueva, además, una responsabilidad colectiva como es la de garantizar que las nuevas generaciones encuentren en el tiple una tradición viva, capaz de sintonizarse con el presente y de seguir acompañando por muchos años más la historia musical de Colombia.

La Palestra informa

Tomado de https://www.lapalestra.com.co/

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